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Viernes, 17 de Enero de 2020

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'Extraterrestre'. La comedia sobria sobre ovnis de Nacho Vigalondo

Lunes, 19 de septiembre de 2011, al filo de las siete y media de la tarde. El Teatro Principal de San Sebastián está hasta arriba de periodistas y otros acreditados del festival de cine, que quieren ver la premiere mundial de 'Le Skylab', la última película de Julie Delpy. En la tercera o cuarta fila, a la izquierda de la pantalla, está sentado el director Borja Cobeaga; con él, dos de los actores de 'Extraterrestre', la nueva cinta de Nacho Vigalondo. Esta tarde de martes, 20 de septiembre, serán Raúl Cimas y Julián Villagrán los que aparezcan proyectados en esa pantalla blanca; los que se sometan al escrutinio de la prensa en Donostia. Los medios internacionales ya conocen la película. Vigalondo fue el encargado de llevarla hasta el Festival de Toronto la semana pasada con gran éxito de crítica y de público, que se desternillaba con su historia de ovnis madrileños.

Él mismo explicaba el argumento en una entrevista en vídeo para 'La Script': "Una pareja se despierta con mucha resaca -casi como la mía [apuntaba]-, y añadido a la tensión de que uno quiere continuar con la relación iniciada la noche anterior y el otro no, se produce el hecho de que un ovni se posa sobre Madrid". La pareja en cuestión está formada por Julián Villagrán y Michelle Jenner; el novio de la chica, que no se encuentra en el piso en el arranque de la película, es Raúl Cimas; el vecino pesado -casi 'freak'- de Jenner es Carlos Areces. Y con este cóctel de actores, Vigalondo elabora una comedia sobria. ¿Por qué este calificativo? Cuando la película llegue a las salas -según el director será "a comienzos del año que viene"- los espectadores se van a encontrar con una cinta parca en localizaciones, de colores fríos y algo opresiva -por la amenaza marciana, que incluso moviliza al Ejército. Y quizá toda su vertiente cómica -sostenida fundamentalmente por el trabajo de Areces- no baste para que nos libremos de una cierta losa de amargura al verla. Por el Madrid vacío y atemorizado que retrata; por las relaciones humanas que dibuja.

Esta sobriedad no ha impedido a la prensa internacional rendirse ante Vigalondo -véase como ejemplo la crítica de 'The Hollywood Reporter'- y en los pases de prensa del Festival de Toronto, las risas resonaron en la sala muchas veces [recomendamos estar atentos a la escena con las pelotas de tenis]. Hay una cosa clara. El director ha crecido desde su última película. Lo que no podemos asegurar es que lo haya hecho hacia el lado más brillante de la vida. Algo oscuro flota en el subsuelo de esta comedia de ovnis.

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