Huracán
Los quince primeros minutos del Real Madrid ante el Villarreal son hasta ahora la mayor demostración de fútbol desde que Mourinho llegó al club. Más allá, son lo mejor que el Bernabéu ha visto en muchos años. El despliegue de velocidad, control, vértigo, combinación y remate que tuvo el equipo blanco apabulló a todos, por supuesto al Villarreal, pero también a los millones que telespectadores que estaban viendo el partido. En diez minutos aquello estaba finiquitado y se habían visto más ocasiones y remates que en partidos completos de otros equipos... y, no seáis mal pensados, me refiero al Barça.
Cuando el Madrid ganaba los partidos con poco más que un par de chispazos y, ante el asombro de Mourinho y su cohorte de aduladores, algunos le criticábamos porque a ese equipo le faltaba algo fundamental, nos referíamos lo de ayer. No al "toque-toque" con el que los faranduleros del madridismo se refieren con desprecio, sino al dominio, al control, al poderío, al manejar el partido y demostrar en todo momento que llevas el mando. Lo que ha hecho siempre el Madrid. Parece que Mourinho lo ha comprendido.
El Villarreal, que en el minuto diez estaba pidiendo la hora, fue víctima de la salida un equipo insaciable y eléctrico, con un dominio apabullante y una capacidad asociativa que no tenía hace tiempo. Nunca antes el Madrid de Mourinho se había mostrado tan conjuntado en la creación, moviendo la pelota de un lado a otro (parecía el Barça acelerado), con constantes cambios de posiciones de los jugadores, jugando a un toque y presionando al unísono. Sin duda alguna el mejor Madrid de la etapa Mou.
Algunas mejoras pueden concretarse, como la posición de Sergio Ramos en el centro de la defensa que , aparte de su seguridad atrás, es un apoyo para Alonso en la salida de la pelota. Un segundo que se gana ahí atrás, es un segundo que se gana delante. También se ha visto que Di María puede aportar mucho cuando deja la banda y se acerca a la media punta para asistir con su rapidez y toque. Benzemá sigue con su mutación buena, corre sin parar, presiona, se desmarca, busca los apoyos, define fabulosamente ¡Por favor que no toque el Omnitrix!
¡Y sin Ozil!
Ahora que el Madrid ha llegado definitivamente a este nivel de juego, la gran pregunta es cómo se tomará Mourinho el partido ante el Barça: ¿Saldrá a presionar arriba en plan máquina? ¿Pondrá a Pepe en el centro del campo? ¿Esperará atrás buscando solo la contra? ¡Di algo Mou! ¡ No nos pongas a Karanka.
Ahí veremos la verdadera dimensión de este equipazo, ante otro equipazo como el Barça, que para ese partido habrá superado el hastío.

Jesús Gallego
Director de 'Hora 25 Deportes'




