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Jueves, 18 de Julio de 2019

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Javier Bardem: "Soy producto del azar"

No es muy frecuente que Javier Bardem se siente en uno de los extremos de la mesa durante una rueda de prensa. Normalmente, un actor de su talla internacional -alguien que viene directamente de Londres, de dar vida al villano de la nueva entrega de James Bond- aparece ante los medios como el centro de atención [y de la mesa] en cualquier comparecencia pública. Pero no. Hoy, en la presentación del rodaje de 'Alacrán enamorado', Bardem ha quedado ligeramente desplazado hacia la izquierda y ha cedido el protagonismo a su hermano Carlos -autor de la novela que inspira la cinta y coguionista- y al director Santiago Zannou ['El truco del manco' (2008)]. Ambos han llevado la voz cantante en una convocatoria a la que Bardem -Javier- ha acudido de americana y camisa blanca, muy delgado, ligeramente sonriente... y con ganas de hablar de la situación que atraviesa España. "Que estemos rodando en este país ya es un privilegio, una victoria" -aseguraba Bardem desde una cierta lejanía emocional y geográfica, que subrayaba con un "tengo la suerte de poder trabajar fuera". Además, se refería a su "responsabilidad" como imagen del cine español en el exterior: "Tengo muy clara la postura de privilegio que me acompaña, y en un momento en que la situación está mal, está jodida, eso es aún más evidente. La conciencia de ello hace que la responsabilidad sea mayor". Diagnosticada su categoría de 'primus inter pares', desechaba la idea de que merezca ese estatus. "Yo soy producto del azar. Un señor me contrató para hacer 'Las edades de Lulú', después vino 'Jamón jamón', y desde ahí he tenido un azar óptimo que me ha llevado a donde estoy". Minutos más tarde, y en respuesta a una pregunta distinta, Javier Bardem parecía referirse a su propio caso cuando aseguraba que "los del cotarro" no son conscientes de que "se les está yendo mucho talento, y si se va el talento este país reculará". El talento Bardem ha vuelto a rodar con un director español, en una producción española, nueve años después de hacerlo por última vez [con Alejandro Amenábar en su celebrada interpretación del tetrapléjico Ramón Sampedro en 'Mar adentro' (2003)]. Pero el actor se resiste a ser percibido como alguien alejado de nuestro cine: "Es cierto que no trabajo con un director español desde 2003, pero he rodado aquí 'Biutiful', he rodado con Woody Allen, con Milos Forman, y he trabajado con equipos españoles a los que me he vuelto a encontrar ahora. Nunca he tenido la sensación de no haber vuelto". Pero lo ha hecho, para rodar una historia concebida por su hermano Carlos -ha dejado entrever que está en el proyecto para echarle una mano-, "una película que va a ser de una calidad y una estética muy interesantes".

'Alacrán enamorado', una fábula mestiza

Visiblemente nervioso, Santiago Zannou presentaba ante los periodistas un rodaje al que aún le quedan tres semanas de vida. La película, que va a costar unos tres millones de euros, verá la luz en el primer trimestre de 2013... y parece un empeño personal a dúo, el del novelista Carlos Bardem por ver a sus personajes con "carne, voz y sangre", y el de un director que, desde que leyó la novela, quedó prendado de su argumento: "Le dije... Carlos, como haya otra persona que vaya a dirigir esta novela, tendremos un problema". Zannou define la película como "una historia mestiza, una fábula de amor visceral" ambientada en el mundo del boxeo, y que utiliza la superación -un término muy vinculado a lo deportivo- como apoyo para la recuperación emocional de los personajes. "Los personajes parten de un gimnasio, en esta mesa casi todos hemos boxeado, y hemos visto en los gimnasios a chicos con mucha rabia que luego la expresaban en la calle, pero también hay chicos que han cambiado". En la mesa se sentaban actores como Miguel Ángel Silvestre o Álex González, de quien el director asegura que ha entrenado tanto... que podría comenzar a combatir sin ningún problema. Zannou habla en 'Alacrán enamorado' -porque es parte de la novela- del racismo, y del odio que generan las situaciones de crisis. De hecho, él aprecia un cambio muy importante en España desde hace aproximadamente 15 años, una generalización del racismo: "A finales de los noventa todos bailábamos bachata y bebíamos caipirinha, pero yo cada vez escucho más en mi entorno que les molestan los latinos, que los rumanos vienen a delinquir... siento más tensión ahora en el metro que en los noventa, cuando había un grupo radical que salía a dar palizas". Carlos Bardem, que reconoce haber superado algunas tensiones -como autor de la novela- para no meterse en el trabajo del director, resumía así el mensaje de la cinta: "El odio te inhabilita como boxeador, te agarrota. Pero también para vivir. Si odias no puedes amar".

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