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Sábado, 20 de Julio de 2019

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En cine, Alemania no manda... pero sí invierte

Hace 24 horas, Javier Bardem se consideraba afortunado por estar rodando en España: Esa es la situación de nuestro cine, completamente congelado a la espera de financiación. En esa España ahogada por la crisis ha desembarcado este martes la edición número 14 del Festival de Cine Alemán, en cuya presentación ha sobrevolado la comparación entre las cinematografías de ambos países. Junto a Christian Schwochow y Dagmar Manzel -director y actriz de 'La invisible', la película de apertura- ha comparecido en rueda de prensa la directora de German Films, el organismo alemán encargado de la promoción del cine germano en el exterior. Mariette Rissenbeek ha asegurado ser consciente de lo difícil que resulta hacer cine en España, y ha reconocido que "la situación en Alemania es relativamente confortable, más confortable que en España. En Alemania hay muchos incentivos económicos por parte del Estado -hay subvenciones a nivel nacional y hasta siete institutos que conceden subvenciones regionales, además de incentivos fiscales- a quienes realizan y producen películas. La cantidad asciende a los 300 millones de euros anuales, es mucho dinero, por tanto se hacen muchas primeras películas... pero también se hacen muchas grandes producciones". No debemos olvidar que, tras el último recorte presupuestario del gobierno del Partido Popular, las ayudas al cine español se han quedado por debajo de los 50 millones de euros. Y aún así, a pesar de estar construyendo una industria muy potente, Berlín no consigue introducirse en carteleras como la española. "En Francia" -reconoce Mariette Rissenbeek- "el cine forma parte de la cultura popular, tiene tanto el respaldo de la opinión pública como el de las instituciones; en Alemania, el cine ha sido durante décadas un producto comercial y no un producto cultural. Quizá un punto de inflexión fue la película 'Good bye, Lenin!' (2003), a partir de entonces se pueden mencionar tres o cuatro películas alemanas que cada año consiguen llegar a la gran pantalla fuera de Alemania -'La vida de los otros' (2006) o ahora la película de Wim Wenders sobre Pina Bausch, 'Pina' (2011)-; sin embargo, siempre resulta más difícil vender el gran trabajo de una actriz como Dagmar que el trabajo de Sophie Marceau o Isabelle Huppert".

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