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Domingo, 21 de Julio de 2019

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La noruega 'The almost man' gana un Festival de Karlovy Vary impuro... pero eficaz

Hace unos días, en uno de los pasillos del Hotel Thermal -el cuartel general del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary-, uno de los octogenarios miembros del jurado ecuménico, habitual de la muestra durante años, se quejaba amargamente de que este festival... ya no es lo que era. La veterana Eva Zaoralová, el auténtico tótem del festival, dejó hace dos años sus labores ejecutivas y ahora -continuaba el jurado- la nueva dirección se ha escorado hacia Hollywood. Quizá en la edición de 2012 hemos encontrado menos cine de Tayikistán -era su ejemplo concreto- y más 'premieres' de cine estadounidense, pero un nutrido grupo de los críticos internacionales que han acudido hasta esta ciudad balneario checa, y que se ganan la vida vendiendo entrevistas con estrellas del celuloide, coinciden en que el equilibrio entre cine 'alimenticio' para el bolsillo... y para la retina... sigue siendo perfecto. Aún así, hay reparos sobre la película ganadora. Cuando ayer por la tarde se alzaba con el ansiado Globo de Cristal la película noruega 'The almost man' (Martin Lund), muchas muecas se dibujaron en el patio de butacas. No porque sea una película mal ejecutada, sino porque se trata de una cinta demasiado convencional para Karlovy Vary. La historia de un hombre que no encuentra su sitio en la alocada sociedad del siglo XXI ya no sorprende. Es cierto que el palmarés no había revelado ninguna joya, pero varias cintas podrían haber vencido con mucha dignidad; pensamos en la japonesa 'Kamihate shoten' -la historia de la dueña de una pequeña tienda situada junto a un acantilado japonés donde mucha gente se suicida- o 'Boy eating the bird's food' -el retrato de una Grecia en crisis a través de la mirada de un chaval en el umbral de la pobreza. Reputados columnistas de medios internacionales han calificado a ambas películas como 'deprimentes', pero su calidad parece superar a la de la ganadora noruega; de hecho, la coproducción española 'La lapidación de Saint Etienne' también tiene mucha más enjundia. Pero sí, en esta ciudad en la que tanto llueve... nunca lo hace a gusto de todos. El Mejor Director del festival ha sido Rafaël Ouellet, que en 'Camion' dibuja una emotiva historia familiar encabezada por un padre traumatizado tras un accidente de tráfico. El Mejor Actor, por interpretar a ese hombre perdido, ha sido Henrik Rafaelsen ['The almost man'], y la Mejor Actriz, por su papel en la película 'The last step', ha sido la iraní Leila Hatami [la actriz protagonista de la oscarizada 'Una separación']. Ah, y no olvidamos a Susan Sarandon, que recogió su anunciado Globo de Cristal con un emocionante discurso en el que recordó, al borde de las lágrimas, a su amiga Nora Ephron (recientemente fallecida). Con el final de Karlovy Vary, el frenesí de festivales internacionales de alta alcurnia entra definitivamente en su receso vacacional -con la notable excepción de Locarno- a la espera del mes de septiembre. Entonces acudiremos a una Mostra de Venecia con nuevo director y nuevos impulsos, a un Festival de Toronto que acapara cada vez más protagonismo... y a un San Sebastián que puede certificar el comienzo de la etapa más dura del cine español, que ciertamente no sabe si habrá alguna película que mostrar en 2013.

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Cadena SER

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