Telegrama para John Dalli

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Señor Comisario Europeo de Sanidad, sin dejar de reprobarle como corrupto por tráfico de influencias queremos felicitarle también por su rápida dimisión, de la que quienes le acompañaron en el camino del abuso deberían tomar ejemplo. Los corruptos alegan siempre que otros también abusaron, incluso en mayores proporciones. Es probable que tengan razón. Sabemos que el hombre, desde aquel incidente de la serpiente y la manzana, se encuentra en estado de naturaleza caída y que tiene inclinaciones perversas. Pero quien la hace la paga. Así es en Bruselas y debería ser en Valencia o en el Palau.




