Sábado, 15 de Agosto de 2020

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Horizontes lejanos en el cine español

El madrileño Miguel Ángel Jiménez rueda de Kazajistán 'Chaika', una historia de amor y superviviencia

Imagen del rodaje de 'Chaika'

Imagen del rodaje de 'Chaika'

Se habla y mucho de la situación crítica del cine español y en medio de ese panorama de cierre de salas, de cierre de distribuidoras y falta de financiación para empezar nuevos rodajes, se estrena en nuestro país uno de esas raras avis que el cine español nos da, de vez en cuando. Es 'Chaika', una historia de amor en medio de inhóspitos paisajes en Siberia.

Todo empezó con una fotografía, la de unos niños que saltaban sobre unos trozos de cohetes que habían caído en medio de la estepa de Kazajistán. Migue Ángel Jiménez (director) y Luis Moya (guionista) no dudaron ni un momento en que detrás de esa foto había una historia. Por eso se fueron a Siberia en un viaje en octubre de 2009 de más de 7.000 kilómetros. No era la primera vez que se adentraban en esos lares. Ya lo hicieron en su anterior largometraje, 'Ori', y en el cortometraje 'Khorosho'.

"Precisamente en Siberia encontramos una casa aislada de todo, en medio de las montañas, donde vivía una familia que se dedicaba a esperar que cayera esa basura espacial para venderla", explica Miguel Ángel Jiménez. Entonces decidieron quedarse un tiempo con esa familia, ver cómo vivían, cómo era su día a día y ahí descubrieron a una familia metida en una granja sin electricidad que convivían durante el invierno con una chica joven que les ayudaba en las tareas de la casa y la cocina y con la que había "una cierta tensión sexual".

"De un modo bastante natural íbamos anotando sucesos y anécdotas que nos contaban y así se fueron convirtiendo en actores y escenas de la película", asegura el realizador. Antes de que llegara el invierno volvieron a España con material y energía suficientes para empezar a pergeñar la historia que querían contar: 'Chaika'. La historia de una prostituta y un marinero que se enamoran. Pero también la historia de supervivencia ligada al paisaje, ligada a la naturaleza hostil, los fríos inviernos siberianos y el desértico verano de la estepa.

Para ahondar en el carácter del paisaje, la fotografía fue clave. "Tratamos de rodar en días nublados las escenas de nieve y jugar con los planos. En la estepa rodamos momentos crepusculares para tener una luz más especial.

El rodaje fue en kazajo, con dos actores georgianos: Salomé Demuria, Giorgi Gabunia. "Ya estoy acostumbrado a no rodar en mi idioma, así que lo que hago es ensayar mucho y confiar en mi traductor", dice Jiménez. Habrá a quien le parezca una historia lejana, por el idioma, por las circunstancias vitales de sus protagonistas, sin embargo, nada puede ser más cercano, ahora mismo, para nosotros que esa búsqueda que realizan esos personajes en busca de un futuro mejor, de un nuevo horizonte.

Después de estos proyectos en Georgia y Kazajistán, reconocen que les gustaría rodar en España, y que tienen varios proyectos aquí, pero "la verdad es que la fortuna, el ministerio y ciertos directivos de televisión decidirán si podemos rodar aquí o no". Lo importante es seguir adelante aquí o en cualquier otro sitio.

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