Sábado, 25 de Junio de 2022

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La primera cineasta saudí: "Quiero empezar un diálogo, no enfrentar a la gente"

Ante la desigualdad de la mujer en su país, la primera directora saudí apuesta por contar historias de cambio y optimismo

La directora en un momento del rodaje de 'La bicicleta verde'

La directora en un momento del rodaje de 'La bicicleta verde' / WANDA VISION

Haifaa Al-Mansour y el personaje que crea tienen mucho en común. Ella, una mujer que quería rodar una película en un país donde las salas de cine están prohibidas, y Wadjda, una niña que quiere montar a bicicleta en una sociedad que se lo impide. 'La bicicleta verde' es el primer largometraje rodado en Arabia Saudí y su directora se ha sentado con nosotros en una entrevista con La Script para hablar sobre su película, que lleva casi un año recogiendo premios en los mayores festivales del mundo y que este viernes se estrena en España.

"Claro que parecía imposible, pero no hay que hablar de la imposibilidad. Hay que ser persistente." Y así es, una mujer saudí ha dirigido la primera película rodado en su país y está recibiendo un merecido reconocimiento por romper ese techo y haber combinado la denuncia inevitable que hace de la desigualdad con una historia personal de victoria. "Quería mantener mi voz como creadora pero sin pretender ofender. Por eso cuento la historia a través de una niña y una bicicleta. Mi mensaje es de libertad, pero mediante un juguete, algo que no intimida".

La directora explica que su intención no es quejarse de Oriente Medio y tampoco decirle a los espectadores lo que tienen que pensar. "Sí, las mujeres lo tienen difícil pero hay que preguntarse cuáles son los pasos para cambiar eso. Por eso quería crear personajes victoriosos, que trasmiten esperanza. Más que interiorizar lo malo, hay que mover hacia delante". Con 'La bicicleta verde' (su título original es Wadjda), defiende la necesidad de "empezar un diálogo, no enfrentar a la gente".

Haifaa Al-Mansour también ha hablado de anécdotas del rodaje. La obligada segregación entre hombres y mujeres en los espacios públicos hizo que los exteriores los tuviera que dirigir desde dentro de una furgoneta, a base de pantallas y walkie talkies. Explica que merecía la pena porque rodar en la capital Riyadh era fundamental para preservar la autenticidad. A la hora de conseguir su protagonista tuvo que valerse del boca a boca ya que no era posible realizar un casting para niñas, cosa que sí pudo hacer para el personaje de Abdullah, el mejor amigo de Wadjda. Para encontrar al personaje de la madre se valió de una ya famosa actriz de la televisión saudí -la industria de la tele sí que está establecida en el país- aunque "convencerla no fue fácil".

Dice que se inspiró en su propia infancia para crear esta historia. "Un poco autobiográfico sí es. He querido reconstruir el mundo en el que yo me crié", y matiza riéndose "aunque yo era más tímide que Wadjda y no trapicheaba como ella", en referencia a la costumbre de su protagonista de vender pulseras caseras y casettes de música occidental para ahorrar para su bicicleta.

En cuanto a sus ganas de seguir haciendo cine en su tierra natal, responde que sin duda y que lo que más le importa es dar voz a la juventud. "El 60% de la población en Arabia Saudi tiene menos de 25 años. Quiero contar sus historias y que se sientan que el mundo está preparado para escucharles."

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