La ley de la selva
El editorial de Carles Francino al comienzo del programa

(CADENA SER)

Ya sabíamos que la crisis reparte sus zurriagazos de manera desigual, que no todo el mundo sufre las consecuencias en la misma proporción, pero hoy tenemos datos que avalan algo que, por otra parte, es de sentido común: que aquí, como en la selva, los más fuertes son los que tienen más posibilidades de sobrevivir.
Inditex, por ejemplo, santo y seña del éxito empresarial, el imperio edificado por Amancio Ortega con Zara como bandera, ha ganado mil millones de euros en los seis primeros meses del año. Y casi todas las empresas del IBEX, las grandes compañías que cotizan en bolsa, incluidos los principales bancos, han abandonado ya los números rojos y crecen del orden del diez por ciento.
O sea, que la macroeconomía empieza a mejorar pero eso no se compadece, en absoluto, con el día a día de millones de familias. De las mujeres pensionistas que tienen que limpiar casas porque no les alcanza para vivir, de los jubilados con 600 euros al mes después de 40 años como autónomos, de los parados de larga duración que no encuentran nada de nada, de los padres que no tienen dinero para los libros de sus hijos, de los universitarios que tiran la toalla al quedarse sin beca, de los laboratorios que cierran, de los jóvenes que emigran...
Son dos realidades demasiados opuestas como para que casen en un mismo discurso. Y ahí puede tener un problema el Gobierno, porque si no acierta con el equilibrio, si el mensaje oficial es que vamos mejorando pero eso no se palpa en la calle, la calle se va a cabrear. Más de lo que ya está.
Y podría provocarse algún incendio. Esperemos que no, pero cuidadito, que la gente no está ya para muchas monsergas.
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La ley de la selva




