Olor a chamusquina

(CADENA SER)

Es un ejercicio muy delicado poner límites a la capacidad profesional de alguien con criterios que no tengan nada que ver con su trabajo.
Pero hay situaciones que, por lo que sea, chirrían. Y eso es lo que ocurre hoy después de saber que una sobrina del ministro de Economía y una hija del de Agricultura van a ser altos cargos de la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
Vaya de entrada que no existe ningún impedimento legal para tales nombramientos, aunque estéticamente no sean lo que se dice un prodigio. Y vaya también por delante que no se trata de sembrar dudas sobre la valía de las agraciadas. Pero en el fondo, y eso es lo peor, lo que pasa es que estamos contaminados por el virus de la desconfianza.
Y todo nos parece sospechoso. Y todo nos huele mal. Pero, claro, ¿cómo no va a oler mal si la corrupción, el amiguismo, el nepotismo, el fraude y la indecencia forman parte del paisaje cotidiano que nos brindan partidos e instituciones?
En fin, no estaría mal hacer un examen de conciencia sobre a dónde nos dirigimos porque una sociedad que recela de sus representantes tarde o temprano hace "crack". Y de ese crack no van a tener la culpa ni Beatriz de Guindos ni Micaela Arias.
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Olor a chamusquina




