Un partido complicado

(CADENA SER)

Si lo de Catalunya y España tuviera que resolverse en un terreno de fútbol, mucho nos tememos que las patadas y el juego sucio embarrarían los noventa minutos, la prórroga e incluso los penaltis, si los hubiera.
Decimos esto porque se detecta una especie de conjura para calentar el partido que no presagia nada bueno. Y quienes tendrían más en su mano serenar los ánimos, contribuir a que ese partido fuera limpio, o no saben, o no pueden, o no quieren. O una suma de todo a la vez. Pero este ambiente, casi prebélico, hace días que venimos advirtiendo de que no nos conduce a nada positivo.
Ayer hablábamos, por ejemplo, de las balanzas fiscales que el gobierno español se dispone a desempolvar después de un montón de años, convencido de que ahora le pueden resultar útiles en su pulso con el soberanismo catalán. Y hoy desde la Generalitat han contraatacado con un informe sobre supuestas deslealtades del Estado con respecto a Catalunya que cuantifican en más de 9.000 millones de euros.
Estas son las últimas aportaciones de los dos principales actores políticos del conflicto, los más serios en teoría; es decir, dos gobiernos, dos presidentes. Pero es que luego hay una lista de "hooligans" políticos, económicos, mediáticos... sinceramente, demasiado larga. Y aunque alguien dirá que exageramos, créanme que al menos este que les habla se confiesa seriamente preocupado. Estamos - están - jugando con fuego.
Y esto, si no se corrige, puede acabar muy mal.
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