A Dios rogando y con el papa dando

(CADENA SER)

No deja de tener guasa la cosa. A ver si al final tendremos que acabar refugiándonos en una institución tan antigua, tan arcaica, tan miope cuando le interesa y tan criticada, con razón, como la Iglesia católica para tomar ejemplo en otros ámbitos.
Resulta que el papa Francisco, que desde luego está pisando fuerte, ha suspendido de sus funciones al obispo de Limburgo, en Alemania, ese que se ha gastado 40 millones de euros en remodelar su residencia cuando el presupuesto era de cinco y medio. Al parecer, la humilde morada de este servidor de Cristo, de quien no habrá aprendido sus enseñanzas sobre pobreza y austeridad, incluye entre otras cosas una bañera de lujo de 15.000 euros, dormitorios para invitados por un millón de euros, un patio de mármol... eso sí, con fuente de agua bendita, etcétera, etcétera... hasta llegar a la modesta cantidad reseñada de 40 millones.
Lo bueno de esta historia, y lo sano, es que apenas han trascurrido semanas desde que un diario alemán destapó el escándalo y al papa no le ha temblado el pulso para apartar al sospechoso de la circulación. Luego ya se verá, pero de momento, a casita.
¿A que si ahora pensamos en sobrecostes, sobresueldos, dinero negro, comisiones ilegales, corrupción... en definitiva, en actuaciones no precisamente ejemplarizantes, ¿a que no todo el mundo reacciona con la misma celeridad ni contundencia? Pues eso, que hoy nos da envidia que la Iglesia tenga hoy un jefe por lo menos con más reflejos que muchos de nuestros representantes públicos.
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A Dios rogando y con el Papa dando




