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Vivir a la sombra en Los Ángeles

Los Clippers afrontan con ilusión una nueva temporada NBA, después de tres décadas bajo la tiranía de sus vecinos, los Lakers

Griffin, instantes antes de machacar, con el público puesto en pie. /

Estar toda la vida en un segundo plano no tiene que ser fácil. La timidez, la inseguridad son rasgos que llevan al ser humano a querer pasar desapercibido. A esconderse de todos y de todo. Pero en el deporte es distinto, las estrellas quieren lucir, quieren que su nombre aparezca en los medios. Vivir a la sombra en el deporte es un castigo. Algunos lo aceptan porque no queda más remedio y otros conviven con ello como un parásito que les destruye desde dentro.

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En la NBA hay un ejemplo claro que marca la liga, desde que en 1984 los San Diego Clippers decidieron mirar hacia el norte y emigrar a la ciudad vecina. Por aquel entonces Los Ángeles era una de las postales más solicitadas de todo Estados Unidos, con un mercado cinematográfico en Hollywood plagado de estrellas y un equipo de baloncesto que la situaban en el mapa global. Para más señas, en ese mismo año Los Juegos Olímpicos viajaron a esta población californiana con un grato recuerdo en la retina del aficionado español al baloncesto: una medalla de plata histórica, frente a la sobrenatural USA.

Es en ese mismo verano cuando la franquicia de los Clippers, comprada tres años antes por Donald Sterling, decide dar el salto a un mercado con mejores oportunidades. Una manera de darse a conocer para un equipo humilde, con solo tres apariciones en Playoffs en toda su carrera, y que con esta mudanza sellará su propia historia. La franquicia se convierte automáticamente en el 'hermano pobre' de Los Ángeles. Un complejo de inferioridad latente que ha necesitado casi 30 años para desaparecer.

La culpa de todo la tiene el querer crecer a la sombra de un gigante como los Lakers. Una de las mejores franquicias de la liga, sino la mejor de todas, con algunos de los mejores récords en la historia del deporte americano y 16 títulos de la NBA a sus espaldas. Los dos equipos además comparten pabellón, pero ni mucho menos el número de aficionados. En definitiva, un árbol milenario con raíces profundas y una maraña de ramas y hojas que ocultan el cielo. La luz para crecer a su lado es escasa. Toca vivir en la penumbra.

Cambio de rumbo. La primera piedra.

Y contra todo pronóstico, después de 29 temporadas seguidas llenas de lesiones inoportunas, malas decisiones en los drafts y un propietario algo tacaño -todo hay que decirlo- por fin ha llegado el momento de los Clippers. Como ocurre en la selva amazónica, donde algunas plantas han tenido que evolucionar para asimilar mejor los pocos rayos de sol que superan el techo forestal, el hermano pequeño ha visto la oportunidad de crecer.

En los últimos años se han tomado tres buenas decisiones que han cambiado la realidad baloncestística de Los Ángeles. Ese día a día que nos dice sin temor a equivocarse que los Lakers son mejores. Que desde la temporada 2004-05 no obtienen peor balance en liga regular que su 'hermano pobre', pese a que los de oro y púrpura han vivido verdaderos intervalos aciagos.

El primer pilar se coloca en el Draft de 2009 -el de Ricky Rubio-, tras una temporada desastrosa, con la elección en el número uno de Blake Griffin. El rookie sufre en octubre una grave lesión de rodilla que le postra el año entero de su debut. ¿La historia se cebaba un una vez más con los Clippers? Muchos lo pensaron. Pero en 2011 la franquicia da un golpe sobre la mesa fichando a Chris Paul y cambiando su presente y su futuro cercano. De paso, Clippers le roba el jugador a su eterno rival. Un giro redondo. Un plan trazado por una mente solo a la altura de la de Maquiavelo.

Lakers ve cómo el jugador que tenía firmado días antes, con Pau Gasol en la puerta de embarque camino a Houston, llega a la ciudad pero con otro destino. Sin poder creérselo la propia liga había echado atrás el traspaso y el 'hermano pobre' sacaba pecho, consciente de la jugada. Dos disparos en uno y las dos balas directas a perturbar la tranquilidad de los Ángeles.

La actualidad. De creer, a poder.

Con Griffin ya recuperado y Paul listo para dar espectáculo, los Clippers mejoran en la 2011-12. Seis años después vuelven a obtener un récord positivo -solo a un triunfo de los vigentes campeones, Lakers- y se cuelan en Playoffs. Caen en segunda ronda. Al año siguiente el equipo sigue creciendo. Acaba con 56 victorias y 26 derrotas, la quinta mejor marca de la liga y a un mundo de Lakers que se cuela en Playoffs de milagro. Paul, Griffin, Jordan, Crawford están bordando un nuevo juego al contraataque y enlazan 17 victorias seguidas. Una nueva versión del mítico 'showtime' que un tal Magic Johnson patentó en los 80 en la ciudad angelina, pero con otros colores.

Todas las expectativas saltan por los aires cuando los Clippers pierden con los Grizzlies de Marc Gasol en la primera ronda de la segunda fase. Un año después esta pequeña franquicia ha dado el tercer paso, el que debe ser el definitivo. Nuevo entrenador: Doc Rivers. Uno de los mejores de la liga que dejó el título en Boston en 2008. Enérgico, como lo demuestra su petición de tapar los títulos de los Lakers con posters de sus 'chicos', cuando estos jueguen y entrenen. La temporada ha comenzado con muy buenas sensaciones cuando el pabellón se tiñe de azul y rojo. El número de seguidores crece con cada asistencia de Paul, que apunta a MVP de la temporada.

Para muchos siempre seguirán siendo el 'hermano pobre', pero ahora es el momento de crecer en Los Ángeles.

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