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Jueves, 05 de Diciembre de 2019

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Un 'MVP' postrado ante sus rodillas

La historia de Derrick Rose es la última de una larga lista de carreras truncadas por culpa de las lesiones

Los tres momentos más importantes de la carrera de Rose, su 'MVP', la primera lesión y la segunda. /

En este instante, el horizonte de Chicago no deja intuir ni un rayo de sol, ni un atisbo de esperanza. Un equipo formado con mimbres de campeón, con jugadores conscientes de su oportunidad, ha visto como su camino se alejaba del que dos décadas antes protagonizó Michael Jordan en la misma ciudad.

"Es mala suerte, no hay motivo para relacionar ambos accidentes"

Si las canchas de la NBA pudiesen hablar, relatarían historias de victoria y derrota, pero también de sueños rotos.

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En el estado de Illinios se erigió una de las ciudades más importantes de todo Estados Unidos. La ciudad del viento, de los gángsters, con rascacielos interminables y una melodía callejera que deposita notas de 'blues' a cada paso. La misma que decidió codearse con la realeza del baloncesto, representada por Celtics y Lakers. Y que incluso apostó todo al 'rojo' de sus 'Bulls', haciendo sombra al resto de la NBA, con uno de los mejores equipos que ha dado este deporte.

No todo fueron malos tiempos tras la marcha de 'Air' Jordan. Después de una catarsis que duró seis años, el equipo volvió a 'playoffs'. Se abrieron las ventanas y desapareció el aire viciado que deja la estela de un conjunto inigualable. Se estaba construyendo un nuevo proyecto y la realidad inequívoca del mismo fue la llegada a la ciudad, en 2008, de Derrick Rose. El número uno del 'draft', que llegó con el siempre pesado cartel de 'sucesor' en los hombros, dejó unas primeras temporadas para ilusionar. Algo ya de por sí fácil en la afición local.

De tocar el cielo, a la tierra. Comienza el calvario.

Mejor 'rookie' en su primer año, y 'All Star' en su segundo. El mensaje de Rose no podía ser más claro e iba directo al resto de la liga: "¿Por qué no puedo ser el 'MVP'? ¿Por qué no puedo ser el mejor jugador de la liga?" Entre medias, algunos problemas de tobillo, pero nada que pudiera evitar que finalmente fuera elegido mejor jugador de toda la NBA en su tercer año. Un hito. El más joven de la historia en conseguirlo. El récord, sobresaliente, aupó a los Bulls a unas finales de conferencia, perdidas contra el 'Big Three' de Miami. Nada que objetar, el futuro seguía coloreando el paisaje de Chicago. Pero como todo en esta vida, la gloria es efímera y por eso hay que disfrutarla cuando llega, rozarla con los dedos es casi un delito, pero se le permite a aquellos que la desean tanto como Rose.

En el primer partido de 'playoffs' de la temporada 2011-2012 se da el hecho desencadenante. El escenario, el United Center de Chicago. Partido resuelto contra Philadelphia a falta de un minuto, cuando la rodilla de Rose le pasa factura por todas las suspensiones realizadas. El coste: rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Una lesión brutal para un jugador de baloncesto como describe el Dr. González: "Hay un seis...siete por ciento de los casos en los que opere quien le opere, en el país en que le operen, estadísticamente está demostrado que no quedan bien para la actividad del deporte a nivel profesional. Pero normalmente esa lesión, en un año, tiene que estar perfectamente superada".

Once meses transcurren hasta que dan el alta médica a Rose. Once que se transforman en dieciocho por culpa del factor anímico. La temporada siguiente a la del accidente tirada a la basura, en blanco. Con una retahíla de rumores sobre la posible vuelta del base y 94.8 millones de dólares invertidos, en cinco temporadas, en el salario de la estrella local. Un lastre para los Bulls que, sin embargo, continúan depositando toda sus esperanzas en su vuelta. El compromiso del jugador está intacto y la confianza en él también.

El peor momento en la trayectoria de 'D-Rose' y su rehabilitación.

Y cuando crees que nada puede ir a peor.

Temporada 2013-14, la actual. Derrick Rose vuelve a jugar un partido oficial, año y medio después. Con nueve encuentros disputados y algunas molestias, el jugador sigue sin las mejores sensaciones. Algo comprensible, por otro lado, tras tanto tiempo de inactividad. Los Bulls viajan a Portland. A falta de tres minutos para la conclusión del tercer cuarto, Rose vuelve a notar una sensación familiar, una mala sensación. Saltan todas las alarmas. En un mal apoyo, el base se desgarra el menisco interno de su otra rodilla, la derecha. "Es mala suerte, no hay ningún motivo para relacionar ambos tipos de accidentes. La lesión anterior simplemente obliga a utilizar la otra pierna como elemento de carga, durante un mes aproximadamente. Por lo tanto no es motivo, en absoluto, como para que se rompa un menisco en la otra si no es por otras causas, diferentes", confirma el Dr. González.

Pánico es la palabra que mejor describe la cara de los compañeros y el entrenador de Rose, Tom Thibodeau, cuando vieron sus lamentos en el parqué. La franquicia y el jugador han apostado por una intervención conservadora, que evitase quitar parte o todo el menisco dañado. Una opción escogida tiempo atrás por muchos jugadores, como Dwyane Wade, que acorta los plazos, pero deja secuelas a la larga. Brian Cole, el responsable de la cirugía, ha optado por reconstruir el cartílago y estirar el tiempo de recuperación. "No van a forzarle. Precisamente no forzando esa rodilla va a ir mucho mejor. Estoy convencido que si no se obsesiona, la recuperación de un menisco en un deportista de esa edad tiene que ir sin ningún tipo de problema", estipula el Dr. González. Los Bulls le dan por perdido para el resto de la temporada. Paso a paso.

La liga norteamericana está repleta de casos similares al de Rose. Una lista en la que nadie quiere aparecer, llena de jugadores deprimidos, donde el factor psicológico es fundamental para marcar la diferencia, como asegura el Dr. González: "Este muchacho ahora mismo tiene que estar psicológicamente hundido. Que se haya concatenado esta lesión tras una aún más grave, lógicamente le va a dejar tocado. Pero esto ocurre durante los primeros días y no debe dejarle secuelas de ningún tipo".

Portland Trail Blazers-Chicago Bulls. La segunda lesión de Rose.

Recuperarse o no recuperarse, he aquí la cuestión. Los otros 'señalados'.

Si las canchas de la NBA pudiesen hablar, relatarían historias de victoria y derrota, pero también de sueños rotos. Las trayectorias de Ralph Sampson y Sam Bowie son dos sucesos concretos. El primero fue uno de los jugadores más altos en la historia de la liga -2,24 cm- y que formó parte de la mítica pareja 'Twin Towers' de Houston Rockets, junto con Hakeem Olajuwon. Sus problemas de rodilla frenaron en seco su carrera, hasta terminar emigrando a la Liga ACB, sin éxito. El segundo es conocido por ser el puesto número dos del 'draft' de 1984. Por delante, el antes citado Olajuwon, pero un puesto por detrás, Michael Jordan. El mayor error en la historia de la NBA. Bowie ocultó sus dolencias crónicas en las tibias, que desencadenaron más tarde en fracturas de ambas piernas.

A principios de los 90, Chris Webber y Grant Hill dieron sus primeros pasos en la liga americana. Dos estrellas universitarias que rápidamente coparon también la élite de los 'mayores'. Pero sus carreras, muy buenas por otro lado, quedaron mermadas por los infortunios. Webber se terminó quedando literalmente sin cartílagos en su rodilla izquierda, lo que le obligó a arrastrarse en sus últimas temporadas. Hill, de forma más prematura, vio como sus tobillos sentenciaron su carrera. La presión continua a seguir jugando hizo que no parase por un tiempo y jugase la mayor parte de su carrera con dolores. Toda una vida profesional entre algodones.

Hay casos similares entre el grupo de extranjeros. El enorme pívot chino Yao Ming dejó buenos números y un gran impacto mediático, hasta que en 2005 sufrió múltiples afecciones. Osteomielitis, espasmos en la espalda y varias fracturas en su pie izquierdo que no le permitieron jugar ni el cincuenta por ciento de sus últimas temporadas. El prometedor Raúl López, es el caso español. La desgracia se cebó con sus rodillas, con tres lesiones muy graves, que impidieron que rindiese en la NBA y aceleraron su vuelta. Diferente fue la carrera de Arvydas Sabonis que llegó a Portland ya muy lastrado, con problemas en las rodillas y talón de Aquiles. Circunstancia que, en cambio, no le impidió destacar en la liga.

Los expedientes más recientes incluyen casos de jugadores muy jóvenes. Shaun Livingston dejó una imagen para el recuerdo en 2007, al destrozarse todos ligamentos posibles de su rodilla y sufrir una dislocación de la rótula. Dos años de rehabilitación que empiezan a ver al luz ahora en Brooklyn. Los dos últimos casos tiene en común a los Portland Trail Blazers, un equipo gafado. Brandon Roy, 'Rookie del Año' en 2007, y que se había establecido como una de los mejores, tuvo que retirarse en su quinto año. Los problemas degenerativas en ambas rodillas llegaron incluso a poner en riesgo su capacidad de andar. En último lugar aparece Greg Oden, quien se ha pasado más tiempo recuperándose que jugando. Otro número uno del 'draft' que no pudo debutar en su primer año, con una grave lesión de rodilla.

El futuro de Rose puede que no esté en sus manos, sino en sus rodillas. Pero su mentalidad de campeón puede hacerle volar, y ¿por qué no?, volver a ser el 'MVP'.

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