Una buena decisión: anular a los ultras

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Habréis observado algunos que detrás de la portería del Bernabéu, en el fondo Sur, hay un claro de asientos vacíos aunque el estadio esté lleno. Son las entradas, unas 220, que antes recibían los Ultra Sur, y con las que comerciaban revendiéndolas.
Ese negocio lo manejaba el célebre Cadenas, líder de los ultras, que regenta también un bar frente a la puerta por la que accede el grupo al Bernabéu. Cadenas y Ochaíta, otro viejo cabecilla de los ultras, tienen ya 50 años, y los cachorros que ellos enseñaron a ser radicales, han desarrollado colmillos y uñas, y los han echado a base de atemorizarles, cuando la nueva generación de ultras les ha pedido cuentas para manejar ellos el negocio de las entradas.
Esa guerra ha originado peleas callejeras y detenciones, y el R. Madrid, mientras Cadenas y Ochaíta se borraban, ha aprovechado para cortar definitivamente el suministro de entradas a ese grupo ultra, que bajo el pretexto de animar con cánticos orquestados, llegó a atemorizar al Bernabéu.
Buena decisión, anular a los ultras, un poco lenta, y gracias a la guerra que ellos mismos han trabado, pero hágase el bien, aunque lo haga el diablo.




