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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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William Onyeabor, la historia perdida del rey cristiano de Enugu

willambuenoHay varias teorías sobre quién es y qué hizo William Onyeabor. Unos apuntan a que William fue abogado, otros sostienen que era un hombre de negocios que trabajaba de contratista del Gobierno y algunas biografías señalan que estudió Producción cinematográfica en la Unión Soviética en los años 70, antes de regresar a Nigeria para montar una productora. También dicen que fue coronado rey de la región nigeriana de Enugu, al suroeste del país. Cada nueva versión parece tan inverosímil como la anterior pero la verdad es que hay más incógnitas que certezas.

Se sabe que William autoeditó ocho álbumes entre mediados de los setenta y principios de la década de los 80 antes de bautizarse en la religión cristiana y no volver ni a grabar ni a hablar de música desde entonces. A finales de la década se le perdió la pista y William está prácticamente desaparecido, o al menos eso explica el sello Luaka Bop, que acaba de editar el recopilatorio 'Who is William Onyeabor?' La nota que acompaña el disco explica que el equipo de Luaka Bop –el sello creado por David Byrne- ha pasado 18 meses intentado dibujar un perfil biográfico de William con escaso éxito: el hombre no quiere recordar esa parte de su vida ni que nadie le moleste.

El recopilatorio, editado este año, es un álbum tremendamente peculiar. En un país como Nigeria, en el que se hablan cientos de dialectos diferentes, la riqueza musical es inabarcable y la música de Onyeabor bebe de muchas fuentes para ofrecer un resultado intensamente rítmico y visionario. En sus canciones hay funk, hay vientos y coros, hay sintetizadores, algo de electrónica y sonidos ochenteros con ruidos espaciales de videojuegos y del pinball, pero también hay ritmos del afrobeat de Fela Kuti y restos de su mensaje. Entre todo este conjunto de sonidos, que crean un ambiente neblinoso y futurista, flota la voz africana de William, que canta en inglés, tratando temas políticos y sociales con mensajes antibelicistas.

william600A pesar de la peculiar mezcla de estilos y sonidos, la música de Onyeabor resulta tremendamente hipnótica y divertida, repleta de contenido, de protesta, de preguntas. La música del nigeriano no aparece de nuevas, aunque sí es la mayor investigación sobre su obra. Desde 2001 las canciones de William han ido apareciendo en distintos recopilatorios de música africana o nigeriana y su nombre ha sido siempre una incógnita entre los expertos en el continente. En 2009 la enigmática figura de William Onyeabor se acercó un poco a los hombres de Byrne gracias a un bloguero nigeriano llamado Uchenna Ikonne, que se ofreció a conseguir las licencias para editar un álbum completo con la obra del músico.  Uchenna marchó a Enugu con un sobre de dinero y un contrato discográfico. Meses después volvería con las manos vacías y sin dinero. Pasarían tres años hasta que el músico firmó el dichoso contrato y el proyecto volvió a tomar forma. La gente del sello consiguió finalmente hablar con el cantante y le avisaron de su intención de mandar a un escritor nigeriano a reunirse con él para dar forma al libreto que acompañaría al disco. “¿Para qué voy a querer hablar de eso? Yo solamente quiero hablar de Jesús”, dijo el músico antes de colgar el teléfono.

Para la gente de Luaka Bop la vida de William Onyeabor era un enigma que resolver. Incluso viajaron hasta su casa en Nigeria y consiguieron hablar con él. No obtuvieron ninguna respuesta pero tras años de trabajo pudieron finalmente editar su disco, sin apenas información, sin ese contexto en el que tanto se esmeran este tipo de sellos, canciones a pelo, sin pistas ni datos.

En pleno siglo de la información, el músico nigeriano ha conseguido vivir de espaldas a un mundo al que tiene intrigado, quizá sea por el sonido avanzado y adelantado a su tiempo de Onyeabor, sonido que coquetea con la electrónica, juega con el funk y que se adereza con una tremenda carga social. El disco editado por el sello estadounidense tiene canciones tan potentes como ‘Why go to war’, en la que el William plantea cuestiones pacifistas, ‘Atomic boom’, escrita durante la Guerra Fría, o como ‘Heaven and Hell’. También hay temas de amor espacial como ‘Body and soul’, los diez minutos que abren el disco,  ‘Love is blind’ o ‘Lets fall in love’.

El esfuerzo de estos años de preguntas y de búsqueda parece infructuoso pero el álbum, aún sin contexto, resulta interesante. El contexto, el dato, queda fuera de este trabajo, difuminado por comentarios desperdigados por Internet y lleno de rumores. La verdad, si acaso importa, se la guarda el músico, el rey de Enugu, el cristiano renacido que solamente quiere hablar de Jesús.

Twitter: AcardenalR

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