Diana. La princesa del pueblo
Diana. La princesa del pueblo ‘Diana’ es una de esas películas, al estilo de ‘La dama de hierro’, que parecen hechas para la gloria de su protagonista en la ceremonia de los Oscar, más que para otra cosa. Dirigida por Oliver Hirschbiegel quien ya tiene experiencia en esto de los biopics –género calificado de corrupto por cierto director de cuyo nombre no quiero acordarme-. Tras retratar los últimos días de Hitler en la cinta ‘El hundimiento’, Hirschbiegel recrea ahora los últimos años de una de las mujeres más famosas del mundo, la princesa Diana de Gales. Para ello, el realizador se ha basado en la polémica biografía de Kate Snell que pone patas arriba la historia que todo el mundo siguió en las revistas del corazón y también en los informativos –para qué negarlo- del amor de Lady Di. Resulta que nada de Dodi Al Fayed, Diana estaba enamorada de un médico paquistaní. En eso se basa el biopic, en una historia de amor entre una princesa y un hombre con tradiciones que guardar, más que abrir debates sobre la fama, los paparazzi, o la doble moral de la monarquía británica. Ni siquiera aparecen la reina Isabel y su hijo, el príncipe Carlos, ni Camila, ni Elton John. a falta de atrevimiento -tanto en el aspecto cinematográfico como en la propia historia que se cuenta- de la cinta hacen que se convierta en una película que desvanece la figura de Diana, una mujer que puso en jaque a una institución tan longeva como la casa de los Windsor. Se echa de menos la parte más política del asunto, su enfrentamiento con la casa real y las teorías subre un supuesto asesinato. Sin embargo, es de recibo destacar el trabajo de Naomi Watts,en sus gestos, sus palabras, su tono de voz evitando deshonrar al personaje por completo.
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