Gol en propia puerta

(CADENA SER)

Ya nos molesta apelar una vez más al símil futbolístico, seguramente sea un signo de pobreza intelectual, pero es lo que nos viene a la cabeza como ejemplo más útil para entender de qué estamos hablando.
¿Qué ocurriría en España si Messi o Ronaldo decidieran abandonar la Liga? Marcharse a jugar, por ejemplo, a Alemania. O a Italia. O a Inglaterra, donde fuera. No quiero ni imaginarme el terremoto, los minutos de radio y televisión, los metros cuadrados de prensa que invertiríamos para hablar del asunto. Bueno, pues que sepan que uno de los Messis, o Cristianos (para que nadie se enfade) de la ciencia, el español Juan Carlos Izpisúa, se va a otra Liga. No sabemos a cuál, pero sí que abandona la dirección del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona y lo hace por falta de apoyo financiero, aunque parece que también político.
A partir de aquí cierren ya el paréntesis de cualquier comparación con el fútbol porque esto es mucho más serio. Izpisúa lleva años despuntando en un terreno fundamental para la lucha contra enfermedades como el cáncer, el alzheimer, el párkinson o las dolencias cardiovasculares. Incluso el año pasado se coló entre la lista de los 10 descubrimientos científicos más importantes por la obtención de miniriñones a partir de células de la piel.
En fin, que ahora mismo la comunidad científica en España está desolada, hoy en el diario 'El Pais' un colega de Izpisúa publica un artículo titulado 'Una pérdida irreemplazable'.
Así que cambiaremos el símil futbolístico por el arquitectónico: cuando a un edificio se le quitan piezas básicas de su estructura, que no se pueden reemplazar, pues igual se viene abajo. A ver si al edificio de la ciencia en España le empiezan a entrar temblores.
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