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Sábado, 14 de Diciembre de 2019

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Los exiliados de la NBA

Sergio Rodríguez, Rudy Fernández, Navarro, Spanoulis, Djordjevic, Jasikevicius... grandes proyectos de jugadores europeos con una cosa en común: un salto fallido a la NBA

Vassilis Spanoulis, Juan Calos Navarro, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández y Sarunas Jasikevicius /

El talento es abundante al otro lado del charco, y sin embargo coexiste con una clase media local que no es superior al nivel del baloncesto europeo. La liga norteamericana es consciente de sus debilidades. Las intenta ocultar, aunque un poco de ayuda foránea no le vendría mal. Sus puertas están más abiertas que nunca. Muchos de los mejores jugadores de baloncesto del viejo continente se han dado la oportunidad de probar. Más bien, de probarse a sí mismos y averiguar si su juego encaja en una liga tan exigente.

Caer en manos del entrenador o proyecto equivocado

"Jasikevicius, un pasador de lujo que no superó las tres asistencias por noche en la NBA"

"Los problemas familiares con el idioma y el estilo de vida americano hicieron que Navarro renunciara a continuar su aventura"

"Para que jugadores como Nedovic o Kuzmic se hayan hecho un hueco en Golden State con relativa comodidad, antes tuvo Marciulionis que dejarse la vida para demostrar que podía jugar allí. La NBA ha encontrado su filón en Europa y ha evolucionado de la calidad a la cantidad. Hemos pasado de estrellas que no tuvieron su oportunidad, a la precipitación actual de cruzar el charco", argumenta Borja Cuadrado, periodista deportivo.

Juventud, físico, poca paciencia. Caer en manos del entrenador o proyecto equivocado. Idioma, ego, combustible. Una conducción temeraria con una tasa de accidentes muy elevada. Muchas y diferentes son las razones que han hecho fracasar a jugadores europeos en su periplo NBA. En algunos casos simplemente porque su baloncesto no daba para tanto. En otros y pese a contar con unas cualidades contrastadas, porque no se (les) han dado las condiciones oportunas.

Es de sobra conocido el vértigo que produce para muchos jugadores, sobre todo jóvenes, dar el paso de dejar la comodidad de su liga, de su hogar. La sensación de seguridad queda desnuda, expuestos ante el hecho de ser juzgados de nuevo como 'novatos'. Hacer las maletas y emigrar ya es de por sí un gesto duro, aunque la ilusión también vaya incluida entre las pertenencias. En estas líneas desgranamos las razones por las que muchos jugadores europeos se han quedado en el camino que lograron los: Marciulionis, Petrovic, Divac, Radja, Kukoc, Sabonis, Schrempf, Smits, Stojakovic, Nowitzki, Parker, Gasol, Kirilenko Ilgauskas...

1. Jugadores que volvieron a los años y recuperaron su mejor nivel en Europa.

Uno de los ejemplos más claros y recientes es el de Sergio Rodríguez. El Chacho salió muy tierno de Estudiantes, dejando destellos del gran jugador que podía ser, pero con una carga muy pesada a su espalda: inexperiencia. Su periplo en Portland estuvo marcado por la falta de adaptación, que ya poca solución tenía en Sacramento o Knicks. Un factor determinante fue su mentor en Oregon, o el que debería haberlo sido. El base canario no superó los 15 minutos por partido, cosechando más pérdidas que robos. Los problemas para convencer a Nate McMillan recuerdan a los vividos por Rudy Fernández. En su caso con más minutos pero estancado en la producción, con un rol demasiado específico que derivó en el mismo resultado. Capacidad tenían, la oportunidad les llegó quizás muy pronto. Ambos jugadores regresaron a España para formar parte del mejor Real Madrid de la última década. El que disfrutamos estos días.

La mejor época de Rudy como rookie. 5 puntos en 3 segundos...

En las antípodas de estos casos se encuentra el de Juan Carlos Navarro. No se puede ser tan rotundo con él porque en su primera y única temporada en la NBA firmó un rendimiento correcto. Es la excepción, pero no triunfó. Con 27 años ya había sido campeón de Euroliga y en Memphis contó con el apoyo de Pau Gasol, que en los siguientes meses pondría rumbo a los Lakers. Esto, unido a los problemas familiares con el idioma y el estilo de vida americano, hizo que renunciara a continuar su aventura. A mitad de camino del éxito, su intento le salió muy 'caro'. Su escasísimo sueldo en Memphis, más la cláusula pagada de su propio bolsillo al Barcelona para poder salir, fue un lastre. El mismo que más tarde subsanó con una oferta mareante de la entidad culé, para que volviera. Ya en Europa reeditó el título continental siendo designado mejor jugador de la Euroliga en 2009 y MVP de la Final Four ganada un año después.

A continuación tenemos tres casos de enormes bases europeos que colisionaron con el bloqueo mental de la liga americana hacia los directores de juego europeos. Vassilis Spanoulis, Sasha Djordjevic y Sarunas Jasikevicius pueden formar parte perfectamente de los cinco mejores bases de la historia de Europa. Lo que no les sirvió para decantar la balanza ante sus competidores, más musculosos, bajo la mirada de sus técnicos. Los tres naufragaron estrepitosamente pero supieron rehacerse. El griego pasó de una temporada en la que no jugó ni el 50% de los partidos, a ser el líder del doble campeón europeo Olympiacos. Djordjevic olvidó los 7,6 minutos por partido en Portland y la increíble cifra de 25 puntos totales en 61 partidos, para volver y dejar su impronta en los dos grandes clubes del baloncesto español. Y Jasikevicius, un pasador de lujo que no superó las tres asistencias por noche en la NBA, y que curó sus heridas con títulos en el Panathinaikos.

"Casos como el Djordjevic aclaran mucho lo difícil que es triunfar para un europeo, te llames como te llames. El base que dominaba la Europa del momento fue un incomprendido en Portland. Por delante tenía a un número 2 del draft como Kenny Anderson, pero es sangrante que en la rotación le adelantara Rumeal Robinson, del que poco más se supo después", sostiene Cuadrado.

El grupo de jugadores que supieron maniobrar a tiempo y no desgastarse en una lucha improductiva lo completan: Zarko Paspalj, Antonis Fotsis, Igor Rakocevic, Viktor Khryapa, Zoran Planinic o los turcos Ibrahim Kutluay y Mirsad Turckan, entre otros.

2. Jugadores que regresaron a los años y ya no volvieron a ser los mismos.

Son la cara 'B' de la cinta. La parte del cuento por la que se pasa de puntillas por miedo a crear un eco que perdure en el tiempo. Sus historias son muy variadas pero tienen en común la consecuencia directa de perder el espíritu o la capacidad competitiva para evolucionar. En esta lista más ingrata aparecen los nombres de dos jugadores nacionales: Raúl López y Jorge Garbajosa. Su trayectoria NBA se vio truncada por dos lesiones muy graves que cortaron de raíz su carrera en Utah Jazz y Toronto Raptors, respectivamente. Puede ser más cruel, pero la consecuencia directa fue su caída. Los dos habían dado buenas muestras de su capacidad y son dos ejemplos claros de "que hubiera pasado si...". Desafortunadamente el ritmo del baloncesto no paró y ellos tuvieron que reemprender su juego en Europa, lejos ya del nivel que en otros tiempos atesoraron.

Raúl López dejó destellos de su calidad como este.

Una capacidad anotadora única que había dejado con la boca abierta a media Europa. Una potencia física y un salto capaces de competir con los afroamericanos. Un desparpajo y un primer paso indefendible en el juego europeo. Esas son las tres cartas de presentación con las que llegaron a la NBA Arvydas Macijauskas, Mickael Gelabale y Roko Leni Ukic.

El primero de los tres había maravillado en el Baskonia completando una Euroliga genial en 2005 y siendo integrante del mejor quinteto de la competición. Parecía el caso idóneo de tirador del este capaz de igualar el talento desde el perímetro de un consolidado Peja Stojakovic. Pero en New Orleans gozó de muchas menos oportunidades que el balcánico con unos irrisorios siete minutos de juego por encuentro y 19 partidos jugados de 82 posibles. El lituano volvió de la NBA criticando públicamente a la competición, a su equipo y a su entrenador, Byron Scott. Recaló en Olympiacos con un gran contrato pero una lesión en el tendón de Aquiles, sumado a una recaída en extrañas circunstancias, precipitó su salida del club heleno con 28 años. Sin volver a jugar, anunció su retirada en 2010.

Mickael Gelabale se marcha joven a la liga estadounidense, con 23 años, después de dejar muy buenas sensaciones en el Real Madrid. Dos campañas en Seattle en las que no pudo demostrar nada por falta de minutos y que lastraron su carrera. Perdió dos de sus mejores años y en Europa nunca ha fichado por un equipo grande en el que demostrar sus aptitudes. En 2013 tuvo un paso fugaz por los Timberwolves de Ricky Rubio pero de nuevo sin éxito. En ninguna de sus campañas NBA superó los 5 puntos de promedio. Sin duda el mayor legado del francés son sus actuaciones con 'Les Bleus'.

En cuanto a Ukic, un base croata, alto, con un físico envidiable para jugar en el puesto de '1', se demuestra la norma de que lo que funciona aquí no tiene por qué hacerlo allí. Sus tres campañas, repartidas entre Raptors y Bucks, directamente tiradas a la basura, como los diez minutos de media que jugó. El sufrimiento de desperdiciar tres años de una carrera duele. Hoy en día intenta recuperar su mejor versión en Grecia, pero parece que el paso por la NBA no le ha mejorado. Incluso se podría decir que le ha perjudicado.

La lista la completan grandes figuras denostadas por la prensa NBA. Borja Cuadrado se acuerda de un caso concreto: "Darius Songaila supo tener un rol importante en la NBA, pero careció de galones para superar la media y ser un líder. Su inteligencia le bastaba para relevar con ciertas garantías a Chris Webber en Sacramento o Antawn Jamison en Washington. Más tarde, su calidad no le dio para liderar a un equipo europeo".

Zeljko Rebraca, que se marchó siendo MVP de las finales y campeón de una Euroliga para desaparecer en las rotaciones de la NBA, cada año con menos tiempo en la pista. Y Efthimios Rentzias, uno de los mayores talentos que ha dado el baloncesto heleno, ídolo de la hinchada azulgrana y que después de ser menospreciado en Sixers perdió toda su autoestima de vuelta a Europa. Normal, si juegas solo 35 partidos y no llegas al 40% en tiros de campo.

3. Jugadores que decidieron no volver para quedarse deambulando por la NBA.

Son los sucesos más sangrantes. Los desterrados de Europa. Los expedientes 'X' del baloncesto FIBA. A medio camino entre una competición y otra, sin que nadie los quiera del todo. Una característica se percibe entre la gran mayoría: son jugadores repletos de centímetros. Lo demás escasea, por no decir otra cosa. El reguero de nombres es interminable y no deja títere con cabeza: Dan Gadzuric, Andris Biedrins, Kevin Seraphin, Jake Tsakalidis, Ian Mahinmi, Kyrylo Fesenko, Johan Petro, Martynas Andriuskevicius... y un largo etcétera.

Encontrar una explicación a este fenómeno no es fácil, pero Borja Cuadrado lo intenta. "Es un problema de necesidad. Aunque van proliferando en los últimos años los jugadores altos con talento, hubo una etapa en la que jugadores como Gadzuric o Petro tuvieron más minutos de los que su talento debería ofrecerles. Un caso distinto es el de Biedrins, que tuvo la progresión adecuada hasta que se lesionó. Frenazo en seco que le llevó a una segunda fila en la que nunca debió estar", explica Cuadrado.

Sobresale de esta 'selecta' asociación de jugadores conformistas (habría que preguntarse si muchos de ellos podrían hacer algo en Europa) el número 2 del draft del 2003: Darko Milicic. En la mejor 'añada' de la historia acaba por delante de Carmelo Anthony, Dwyane Wade, Chris Bosh y muchos más jugadores mejores que él. Milicic se diferencia en que sí tiene facultades para jugar a esto, y muchas. En su caso no han sido las lesiones sino una cabeza que bien podría entenderse como un hándicap. Un trotamundos de la NBA, incapaz de superar unos tristes 10 puntos por partido pese a contar con temporadas por encima de los 20 minutos de media. Un talento infinito desaprovechado durante diez largos años.

Milicic, talento balcánico para echarse a llorar.

Zan Tabak, Ronny Turiaf, Vladimir Radmanovic, Slava Medvedenko o Aleksander Pavlovic son otros jugadores que han desarrollado casi toda su carrera en la NBA sin destacar, pudiendo haber dominado en Europa. La enumeración se cierra con dos casos complicados como los de Timofey Mozgov y Kostas Koufos. Dos 'armarios roperos' fabricados en Rusia y Grecia que aparentaban mucho más de lo que han sido. Aunque recientemente están mejorando sus aportaciones y se salvan de la quema porque todavía están a tiempo de rectificar.

Sueños que se desvanecen aunque sus dueños hayan invertido en ellos horas y horas de reflexión, dinero y hasta un alto sacrificio familiar. Todo por darse el gusto de competir contra los mejores. "Demostrar que valgo para la NBA", como dijo el propio Navarro.

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