El triunfo de la sencillez

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Me fijé en dos rostros mientras vi el triunfo de David Trueba en los Goya. En Juan Carrión, maestro, cuya hazaña marca Vivir es fácil con los ojos cerrados. Para que sus alumnos aprendieran inglés se fue a Almería a convencer a Lennon de que se tradujeran las letras de los Beatles. Y ahí sigue Carrión, enseñando, ahora trasplantado a la pantalla por el triunfador Javier Cámara. Y me fijé en Cristina Huete, la productora. Su esfuerzo y sus lágrimas son la metáfora de una industria ignorada. La película es el triunfo de la sencillez; no extraña siendo su conductor David Trueba.




