Siempre tenemos a mano una puerta que cerrar

El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Cuando oigo la palabra emigrante me viene a la mente la imagen de Antonio Machado y su gente cruzando a Francia, hacia el exilio, con su maleta de madera. Más cerca en el tiempo veo a un joven de Albania que llega a las costas de Italia y es expulsado a las tinieblas de las que viene. Cuando le preguntan cómo se siente él dice que no importa, que ha visto ya las luces de Brindisi. España mandó al mundo a emigrantes que buscaron pan y luz en tiempos oscuros. Esa experiencia no ha añadido nobleza a nuestra actitud ante los que vienen. Siempre tenemos a mano una puerta que cerrar.




