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Lunes, 25 de Mayo de 2020

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El Barça se acerca al Madrid sin creérselo

El equipo de Martino aprovecha el empate en el derbi para ver más cerca al Madrid y más lejos al Atlético, pero no cuida las formas en su goleada final al Almería (4-1)

El argentino recibe la felicitación de sus compañeros tras marcar un gol de falta al Almería en el Camp Nou.

El argentino recibe la felicitación de sus compañeros tras marcar un gol de falta al Almería en el Camp Nou. / REUTERS

El partido del Barcelona no empezó en el Camp Nou, lo hizo horas antes, a cientos de kilómetros, en la ribera del Manzanares. Fue la continuación del derbi de la capital, porque el Barça no se entiende sin títulos, sin competir contra los mejores. Y los otros dos titanes de la Liga jugaban un duelo vital que acabó como empezó: en tablas. Por eso el equipo de Martino salió al terreno de juego dispuesto a llevarse cinco puntos, los tres ante el Almería y los dos que le podía recuperar a Madrid y sacar al Atlético | El directo del partido.

Una rutina, la de ganar, a la que el Barcelona puede estar acostumbrado, pero por ello no deja de ser peligroso salir mirando resultados ajenos. El equipo tenía la oportunidad de recapacitar, de mirar por sí mismo y reaccionar después de la derrota en San Sebastián. Una actitud que se plasmó en los primeros instantes encerrando al Almería. Buscando asfixiar a su rival en un cuadrado de juego cada vez más estrecho. Xavi recordaba al de las mejores noches y sus servicios a Alves estuvieron a punto de significar el primer gol. El día que el lateral brasileño controle el arte de centrar será un día señalado, habrá que esperar.

El planteamiento de Martino, que cumplía sanción, esta vez sí fue el acertado. En esta velada nadie podía echarle la culpa, solo mirar a los jugadores. Su desliz ante el segundo de la Real Sociedad con un 'pelotudo' de por medio había quedado atrás. En su apuesta colaboró el Almería que a los cinco minutos ya se había replegado a su propia área. Mala opción encerrarse atrás en el Camp Nou, te llames como te llames, salvo que tengas acento inglés y seas el Chelsea. Pero las desgracias futbolísticas son limitadas y la justicia suele caer por su propio peso. Minuto 8, en una buena acción de Cesc, Esteban despejó al lado equivocado para que Alexis hiciera el primero en la cuenta azulgrana.

El chileno es la apuesta del técnico argentino, no hay más. Pedro puede buscar todas las oportunidades del mundo, pero cambiar un punto de vista personal es diferente. El Barcelona no solo estaba ganando, también estaba recuperando sensaciones perdidas. Una carrera por mejorar el sabor de boca de aquí a final de campaña. Por otro lado, el Almería buscaba su sitio en toda esta historia siempre a través de la bota de Corona, con las faltas y saques de esquina como escenario común. Pero para entonces el Barça ya tenía mucho espacio en el centro del campo, demasiado.

El tiempo es un lujo en el fútbol. Un pecado que no puedes cometer contra los 'intelectuales' del Barcelona porque son los que escriben la tesis de su fútbol. Espacio es lo poco que necesita Messi para redactar un gol y el equipo andaluz se lo estaba dando. Primero encaró desde el perfil izquierdo pero se quedó sin fuerzas en el remate. Más tarde sí, tomo aire en una falta directa para publicar un capítulo en el libro del génesis futbolístico. Tiempo, espacio. Un lanzamiento que salió por fuera de la barrera, con efecto suficiente, y entró por la escuadra. Esteban se había leído este capítulo dedicado a la estrategia directa pero ni por esas, su estirada fue igual de buena que inútil.

Partido decidido hasta que el Barcelona volvió a demostrar que su problema no son las acciones a balón parado. Ese es el nombre que le quieren poner, pero el real se llama 'intensidad'. La que le faltó a la zaga culé en el córner botado por Corona. Valdés, desconocido tras su lesión, salió a medias. Puyol, sin minutos, saltó antes de tiempo. Y Trujillo, protagonista en el 27, acortó distancias y hasta debió parecerle fácil. Los jugadores enfilaron el túnel de vestuarios, mientras Messi y Neymar todavía se acordaban de las dos que habían tenido para que el aficionado se hubiera tomado el bocata con más tranquilidad.

Segunda parte sin más secretos que entender el partido como una necesidad. Nada de pensar en segundas oportunidades o dejar tareas pendientes para otros días. La diferencia reside en cerrar los partidos, una lección que el Barcelona no termina de aprender. Xavi por lo menos seguía superando la línea defensiva de Francisco y sirviendo buenos balones a sus delanteros. En una de estas llegadas, Neymar encaró al guardameta rival pero no fue capaz de encontrar un hueco.

El equipo catalán disponía de toda la posesión y por extensión de la capacidad para ganar o perder el encuentro. Era el dueño de su destino o eso quería creer. Porque el Almería, que casi nunca olía el balón, se encontró con una buena contra y un disparo de Aleix Vidal atajado por Valdés. El susto ya estaba dentro del cuerpo, lo tenía Valdés, su defensa y todo el público. Guardar la pelota te ofrece la recompensa del porcentaje, optar a más llegadas, pero no te asegura nada más. En cualquiera momento puedes perder una pelota que no debes y construir tu propia ruina con un poquito de ayuda rival. Hacer o no hacer los deberes, ir a por el partido o no. El fútbol no debería ser más complicado que eso, reducir dudas.

El equipo local estaba preocupado, conocedor de los peligros, pero por unas cosas u otras no era capaz de ponerle remedio. Messi triangulaba bien, pero no hacía el gol que era lo que más anhelaba su equipo. Neymar contaba con oportunidades, varias, sin embargo no era resolutivo. El brasileño quería gustar, incluso puso por delante la actitud en detrimento de su fútbol, pero no obtuvo resultado.

Entre tanto, el Almería seguía sin acercarse hasta que el propio Barcelona fue presa del pánico. El tercer gol no llegaba y el equipo sufría para contener los nervios, algo que se veía venir. La defensa empezó a hacer aguas, se descolocó y el equipo andaluz lo aprovechó. Una falta lateral, un saque de esquina y una contra a medias fueron capaces de hacer saltar todas las alarmas. No un balón al palo, simplemente eso. Con poquito el Barcelona vio peligrar la Liga y se dijo a sí mismo que era absurdo sufrir así.

Martino dio entrada a Iniesta y Pedro, pero el que salvó la papeleta fue Puyol en un saque de esquina después de un remate de Messi al travesaño. El veterano capitán fue quien tuvo que poner orden de la forma más fea, en un rechazo, pero a esas alturas ya daba igual. Cualquier antídoto era bueno. El equipo se serenó y Xavi fue capaz incluso de sacar una sonrisa a su afición, con un excelente gol de rosca, pegado al palo. El partido se había ganado, el Madrid estaba dos puntos más cerca, pero las formas -esas por las que siempre apuesta el Barcelona desde sus orígenes- no habían sido las mejores.

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Gol de Alexis (F.C. Barcelona 1 - Almería 0)

Gol de Messi (F.C. Barcelona 2 - Almería 0)

Gol de Trujillo (F.C. Barcelona 2 - Almería 1)

Gol de Puyol (F.C. Barcelona 3 - Almería 1)

Gol de Xavi (F.C. Barcelona 4 - Almería 1)

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