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Domingo, 08 de Diciembre de 2019

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¿La mejor generación de la historia?

Las predicciones apuntan a que el 2014 será uno de esos años con un Draft especial, pero ¿capaz de competir con el de Jordan, Bryant o LeBron?

Andrew Wiggins y Joel Embiid, las dos pilares de Kansas Jayhawks. /

Todas las miradas de la NBA están puestas en el inminente March Madness. La competición universitaria (NCAA) que decidirá al campeón del país y que todos los años acapara los focos por unas semanas. Pero en esta ocasión tenemos motivos para pensar en que no será un curso más. El revuelo generado a su alrededor es la prueba y deja estigmas en los dedos de los ojeadores, afanados en apuntar cualquier detalle o estadística para cada una de las treinta franquicias. El futuro, como se suele decir, está a la vuelta de la esquina.

"Se habla de la generación 2014 como una de las más completas de la historia"

"La lucha por ser el peor equipo de la NBA es este año mayor que nunca"

"Una generación tan carismática como la del 84, tan numerosa como la del 96 o tan mediática como la del 2003"

Parker, Wiggins, Embiid, Randle, Smart, Harris, McDermott, Vonleh, Anderson, Ennis, Hood, Gordon... no son marcas de whisky ni presidentes de la historia de los Estados Unidos. Si no coqueteamos lo suficiente con el tema pueden ser apellidos vacíos, pero no lo son, son la savia nueva que llama a las puertas de la NBA. "Se habla de la generación 2014 como una de las más completas de la historia. Y mucha razón tienen, especialmente por el grupo de jugadores de primer año que ha llegado a la competición universitaria", matiza Gerard Solé, redactor y especialista en NCAA para las web 'Solobasket' y 'ACB'.

Es el aroma de un vino joven que, en esta ocasión, no está sobredimensionado por la etiqueta. Todos parecen claros candidatos a la primera ronda del Draft y amigos... los 'General Manager' de la NBA, incluido el hasta ahora prejubilado Phil Jackson, se preparan para pillar el mejor cacho. No acertar con esta elección puede significar la cara o la cruz de muchos proyectos, que se lo pregunten a Portland. A esas dimensiones llega esta hornada que incluye a promesas internacionales, fuera del torneo universitario, como el australiano Exum o el croata Saric.

¿Forman realmente parte de uno de los mejores Drafts de la historia?

Gerard Solé nos saca de dudas: "Tan sólo hace falta verles un único partido para descubrir que realmente estamos hablando de algo muy especial"

Joel Embiid - "Un 2'16 móvil, de enormes fundamentos en la pintura y de una progresión técnica impropia de alguien de su edad y físico. Así es Embiid, a quién ya comparan por su nacionalidad camerunesa con el gran Hakeem Olajuwon. Dicen de él que puede ser la mayor gema escondida en este próximo Draft, que puede ser uno de los pívots más completos que pasen en la historia de la NBA"

Andrew Wiggins - "¿quién sería el Jordan o Durant de este Draft? Sin duda, Wiggins. Aunque no ha brillado en esta campaña tanto como se esperaba, su envergadura eterna, su potencia física y calidad técnica mejoran cada día y cada vez se ven más detalles del que puede ser una gran súperestrella en la NBA".

Julius Randle - El de Kentucky es una bestia física cerca del aro, el más hecho de los cuatro. Muy completo con y sin balón, de gran cociente intelectual y un completo líder.

Jabari Parker - "Ha alternado los puestos de ala pívot (muy superior física y técnicamente) y alero (posiblemente, su posición futura) para conseguir un juego cada vez más completo. Un cuerpo engañoso que esconde una gran potencia de piernas y brazos, Parker es, sin duda, el jugador que puede tener un impacto más próximo en la NBA".

Las expectativas, los rumores, son enormes y, en cambio, lo que marca la realidad son los hechos. Soñar despierto puede ser inspirador pero hasta el momento en que no veamos su adaptación a la vida y presión profesional, no sabremos cómo hemos medido nuestras palabras. Varios se pueden quedar por el camino, no obstante es evidente que el trabajo de los analistas está ahí, que el estudio es cada vez más pormenorizado, casi enfermizo, con la ayuda de la tecnología. Regueros de tinta para determinar, con suficientes variables, la posición de los jugadores en los Mock Drafts (simulaciones que ordenan a los siguientes talentos). Muchos de ellos 'freshman', jugadores de primer año, y que no superan los 19. Un hecho que el nuevo mandamás, Adam Silver, quiere impedir de cara al futuro subiendo la edad mínima a 20. Puede ser por lo tanto la última hornada tan prematura.

¿Nos encontramos ante una NBA que premia la derrota?

El 20 de mayo es una fecha clave, pues se realiza el sorteo con los catorce equipos fuera de Playoffs. El récord final marcará las probabilidades de los equipos para conseguir una de las tres primeras elecciones, cuanto peor más opciones, y un mes después (el 26 de junio) será la noche en que Silver estreche, por primera vez, las manos de la nueva camada. De todos, hay un factor que no se nos puede escapar porque explica la importancia de lo que está en juego: la lucha por ser el peor equipo de la NBA es este año mayor que nunca. Es duro plantearlo así, pero nos encontramos inmersos en una temporada donde no son pocas las franquicias que están hipotecando su presente.

Los deleznables 22 partidos seguidos de Philadelphia sin conocer la victoria (y subiendo); los mareos de Larry Drew para probar de todo en Milwaukee y de paso no ganar a nadie. Adjetivos insuficientes para calificar la temporada de Lakers, con Bryant incapaz de mirar a la cara a sus compañeros; y franquicias como Utah, Orlando, Boston o Sacramento que, a mitad de campaña, han entendido que una derrota a tiempo es una victoria a la larga. Esa es la triste dirección que ha tomado una parte de la NBA, dedicada a reconstruirse. Se habla de 'tanking', de desinterés por un juego desvirtuado, incluso hay voces que piden penalizarlo, pero hasta que eso ocurra todo el mundo quiere coger sitio en la cola del Draft.

¿Una cosecha a la altura de la de 1984, 1996 ó 2003?

La manera de poner en contexto a la que ya es conocida como 'promoción del 2014' es compararla con la élite. Un examen duro, exigente, capaz de ridiculizar a cualquiera, pero también la oportunidad de medir su lugar en la historia. Al final, como siempre, será el tiempo el que ejerza su propia dictadura y sitúe a cada uno en su sitio.

Draft de 1984. La calidad por encima de la cantidad.

A este grupo le rodea la mística, un portal entre lo terrenal y lo divino, y casi es una blasfemia equipararlo con cualquier otra por el hecho de incluir a Michael Jordan. Pero como estamos midiendo un conjunto de jugadores y no una única estrella (fija en muchos años) debemos valorar el paquete completo. Nos sale casualmente un quinteto de lujo. En el puesto de base John Stockton, quince equipos se olvidaron de él hasta que llegó Utah con un gran olfato. De escolta, Alvin Robertson, mejor defensor de la NBA dos años después de ser elegido por los Spurs. Desplazado a la posición de '3' porque puede hacer lo que quiera 'Air' Jordan. Y en la pintura la talentosa pareja formada por Charles Barkley y Hakeem Olajuwon. Solo queda aplaudir.

Esta selección deja además otros All Stars como Otis Thorpe o Kevin Willis, además de buenas piezas secundarias como Sam Perkins o Tony Campbell. Nombres como los del actual entrenador de Calderón en Dallas, Rick Carlisle, o el grandioso brasileño Oscar Schmidt, que no llegó a debutar para poder seguir jugando con su país, figuran en puestos muy retrasados. Este grupo deja tras de sí: 7 hombres All Star, 3 MVP de temporada regular y 11 títulos conjuntos de NBA (6 de Jordan) de jugadores de primera ronda. Pero sobre todo deja un sabor imborrable en el recuerdo colectivo.

Draft de 1996. ¿Alguien más se apunta este año?

El draft de la NBA de 1996

No exento de técnica, este es el combinado de la abundancia y la variedad. Eso sí, con tres nombres propios por encima del resto: Allen Iverson (número 1), Kobe Bryant (¡número 13!) y Steve Nash (¡número 15!). La lista la completan un gran número de jugadores que han sustentado a la liga durante las últimas décadas, con papeles muy relevantes: Marcus Camby, Shareef Abdur-Rahim, Stephon Marbury, el genuino Ray Allen, Antoine Walker, Predrag Stojakovic, Jermaine O'Neil, Zydrunas Ilgauskas y me dejo muchos nombres conocidos... como el del oportuno Derek Fisher que se fue al puesto 24, ejemplo de lo caro que fue este Draft.

A sus espaldas 10 jugadores llamados al All Star (la promoción que más ha llevado nunca). 3 MVP de temporada, con la curiosidad de que Nash ha superado con dos, los títulos individuales de Iverson y Kobe, a priori más reconocidos. Y por encima de todo: 16 títulos de NBA, solo entre los jugadores de primera ronda. Por litros recolectados de buena uva es la mejor añada de la historia.

Draft de 2003. El cambio de siglo llegó con tres años de retraso a la NBA.

El que tenemos más reciente, el mejor del siglo XXI. Con él se produce un salto físico y generacional, con nombres que ya son estrellas desde el instituto. Se llevan las portadas de las revistas y firman contratos publicitarios, antes siquiera de dar el salto a la NBA. La magnitud de LeBron James, Dwayne Wade, Carmelo Anthony o Chris Bosh se veía venir de largo, hasta ser los protagonistas de la última década y los dos últimos oros olímpicos de Estados Unidos.

La compañía no es mala. Cuatro representantes en el partido de las estrellas como Chris Kaman, meritorio sexto puesto el suyo, David West, Josh Howard o Mo Williams que se tuvo que conformar con el puesto 47. Todo ello aliñado de nombres secundarios pero conocidos como Luke Ridnour, Kirk Hinrich, Nick Collison, T.J. Ford, Carlos Delfino, Kendrick Perkins o el francés Boris Diaw. Entre todos suman 8 All Stars, 9 anillos, el sobrevalorado Darko Milicic aporta el suyo con Detroit, pero solo un MVP de temporada regular. LeBron, con sus cuatro, ha eclipsado a todos sus acompañantes, algunos como Wade con más campeonatos.

La generación de 2003 de la NBA

La deslenguada clase del 2014 llegará entre pañales. Eso sí, sobrada de talento, muchas veces escurridizo y caprichoso a la hora de escoger cuerpos. Lo que les va a diferenciar del resto no son sus piernas, sus músculos, ni sus muñecas (aunque ayudan), lo que les puede hacer únicos son, paradójicamente, sus cabezas y el trabajo que depositen. Como dijo Larry Bird: "Es curioso, cuanto más entrenamos, más suerte tenemos". Los días, los meses, los años marcarán su presencia y nos dirán si es una generación tan carismática como la del 84, tan numerosa como la del 96 o tan mediática como la del 2003.

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