Últimas noticias Hemeroteca

El efecto Suárez

Aunque la vida continúa, y aunque es posible que pueda apreciarse ya una cierta saturación informativa, es difícil no acordarse de Adolfo Suárez.

Ya no tanto -o ya no sólo- por su aportación a la historia de este país, sino porque a medida que pasan las horas va creciendo como un clamor la comparación entre los políticos de entonces y los de ahora; y en esa comparación no hace falta ni decir quién sale perdiendo por goleada.

Es posible que la desaparición física de alguien contribuya a mejorar su retrato, eso es cierto; de hecho ya decíamos el viernes aquí en 'La Ventana' que a Suárez no hay que hacerle panegíricos sin más, sino profundizar en sus propias contradicciones, que las tuvo, en sus zonas de sombra, que las hubo, para darle incluso más valor a lo que hizo. Pero de verdad que su muerte, como nos obliga a revisar aquella época, es una oportunidad magnífica para resucitar también el valor de la política.

Ojo, no cualquier política, o no con cualquiera. La Transición afrontaba retos muy duros, durísimos... desde la amenaza de los cuarteles hasta el terrorismo pasando por la bisoñez de los nuevos dirigentes o incluso la debilidad económica. Sin olvidar el tema catalán, claro, al que Suárez otorgaba una extraordinaria importancia; de ahí su empeño en restaurar la Generalitat y hacer regresar a Tarradellas.

Pero hoy lo que tenemos, lo que sufrimos es otra cosa: es una crisis de representación. Y eso, sin ser comparable con una dictadura tan atroz de la que salíamos entonces, cuidado porque es como la carcoma: o le pones remedio o te destroza el mueble.

El efecto Suárez

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?