La mutación del hombre tranquilo
Wareham y Spencer charlaron, intercambiaron anécdotas y siguieron sus vidas. Unas vidas que este mes pasan por Madrid, Wareham actuó hace unas semanas en la Sala El Sol y Spencer hará lo propio este viernes en la sala Joy Eslava cerrando el ciclo Madrid Inquieta donde presentará algunas de las canciones que han estado registrando en los estudios de Daptone Records en Brooklyn y que será la inesperada secuela de ‘Meat and bone’ (2012), un álbum que estuvo precedido de ocho años de silencio discográfico.
Aunque se espera que el paso por Daptone, sello dedicado al resurgir de la música negra, influya en el sonido de su nuevo trabajo, la realidad es que The Blues Explosion sigue siendo una banda auténtica, aferrada a ese cruce en el que las carreteras del punk y el blues se encuentran. Un camino más transitado hoy en día pero en el que la banda de Nueva York lleva sentando cátedra desde hace más de veinte años tanto desde los escenarios como desde el estudio. El regreso a la actividad de Spencer y sus dos compañeros coincidió con el final de The White Stripes o con la eclosión de The Black Keys, pero los neoyorquinos siempre fueron más ruidosos y salvajes que el resto, más eléctricos, más intensos. En una época en la que el blues rock ha vuelto a coger protagonismo, el punk blusero de The Blues Explosion vuelve a reclamar atención, a pedir la vez, a derribar las puertas. Cuando Jon Spencer se sube a las tablas se transforma, explicaba Wareham en su visita a Madrid, se transforma tanto que parece mentira que sea ese tipo tranquilo y reposado con el que Wareham se topó en el metro. Las apariencias engañan, el blues no.




