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Más allá del concepto. Madurez y ritos de paso

Repasaremos los diferentes conceptos de madurez que ha habido en el tiempo y cómo estos han ido cambiando, qué rituales de paso que hacen de los niños adultos en cuerpo y alma.

El tema elegido viene a raíz de vivir en una sociedad en la que los ritos de paso de edad infantil a adulta no son los que solían ser, se habían establecido nuevas ideas que incluso a día de hoy parecen estar cambiando y eso hace que muchos jóvenes puedan sentirse perdidos al no saber exactamente en que parte de su etapa de desarrollo se encuentran.

Todos hemos sido niños, y ahora somos hombres o mujeres. Al proceso de transformación de la infancia a la edad adulta le llamamos madurez. Se pueden distinguir tres diferentes: la sexual, que se obtiene cuando somos capaces de reproducirnos, la emocional, que es cuando aceptamos la realidad tal y como es, y la psicológica, en la cual una persona adquiere buen juicio, prudencia y una cierta autonomía.

Legalmente hablando, todos nosotros asumimos la madurez cuando cumplimos 18 años, momento en el que se supone que ya somos responsables de nuestras propias acciones y tenemos que responder ante la ley. Pero tener la madurez legal no suele ir acompañado de una madurez social, es decir, tener y mantener un empleo, independencia económica respecto a tus progenitores o formar una familia.

En psicología se habla de las diferentes fases del "Yo" por las que todos pasamos desde ser niños hasta ser adultos, que son tres: la vivencial cuando somos niños, en la que empezamos a tener experiencias, a movernos y a comprender los sentidos, la individual, en la que lo que más importa es la autoevaluación y darnos cuenta de qué somos para con el resto del mundo, y la personal, donde trascendemos de nosotros mismos y buscamos nuestro lugar en el mundo. Ya lo dijo el escritor alemán Hermann Hesse:

"La madurez acaba cuando el egoísmo muere, la madurez empieza cuando vives para los demás"

De niño a adulto

Muchas sociedades han identificado el salto de niño a adulto a través de ritos de paso, término acuñado por el antropólogo francés Arnold van Gennep. Algunos rituales se siguen practicando hoy en día, como el Bar Mitzvá judío, o la fiesta de los quince años en latinoamérica. Incluso en la antigua Roma existía el cambio de toga como transformación a la siguiente fase de la madurez. Pero estos son rituales muy suaves, alejados de tradiciones más fuertes o chocantes.

Muchos son los grupos de indios norteamericanos en los cuales los niños pasan a la vida adulta a través del uso de drogas rituales para comulgar con los espíritus e incluso olvidar su pasado infantil. En Kenia los niños de la tribu Ogiek de entre 14 y 16 años de edad deben sobrevivir durante cuatro semanas en medio de la selva, pintados con arcilla blanca y carbón vegetal para de parecer criaturas salvajes. También existen ritos femeninos ligados a la menstruación y la fecundidad. Por regla general estos ritos equivalen a un segundo nacimiento. Algunas tribus hacen que los que los pasan cambien de nombre, otras empiezan a contar la edad desde cero tras el rito.

Según teorías psicoanalíticas, estos ritos separan al hombre de la madre y de la naturaleza. Y el que fallaba los obstáculos del ritual se vería marcado por ello el resto de su vida. Creemos que estos ya no existen en nuestra sociedad moderna, pero, ¿han desaparecido realmente?

Nuestros rituales de paso

Algunos sociólogos modernos consideran que sí que existen rituales de paso en la sociedad moderna: el paso de estudiar a trabajar, la independencia de la familia materna, o el servicio militar obligatorio, ya extinto. Hoy en día la barrera es mucho más difusa: en nuestra sociedad hay jóvenes de más de 25 años que todavía viven con sus padres, o que trabajan por poco dinero, así que han pasado el ritual pero fallando en ello, por lo que se sienten fuera de lugar.

Los derechos y obligaciones que adquirimos en la vida son confusos, y jóvenes que son legalmente maduros imitan rituales de tribus ajenas, tatuándose la piel o mutilándose los cartílagos para introducir piercings. Las drogas también juegan su parte, y uno se siente maduro al tomarlas, como quizá lo hicieran sus antepasados. Los tambores de la música tribal siguen presentes, aunque de forma electrónica. Todas las modas de las tribus urbanas no son novedosas, al contrario: son un retorno a épocas primitivas, aunque la mayor parte de las veces los que las practican no sean conscientes de ello.

Está claro que una sociedad sin ritos de paso necesita otras alternativas para que los jóvenes se conviertan en maduros psicológicamente hablando, porque la madurez sexual llega sola y cada vez antes. Pero si no se puede lograr a través de la independencia económica o familiar, quizá lleguemos a los 30 años y todavía hagamos actividades consideradas infantiles, las que nuestros padres nunca ven con buenos ojos porque ellos las descartaron al pasar por sus ritos. Quizá nunca dejemos de ser niños, quizá nunca seremos únicamente adultos. Y entonces, ¿Qué seremos?

Más allá del concepto. Madurez y ritos de paso

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