El editorial de Pepa Bueno: "La crisis, el Titanic y las lanchas salvavidas"
El editorial de la codirectora del programa 'Hoy por Hoy'. Martes 17 de junio de 2014

Pepa Bueno, directora de 'Hoy por hoy'(CADENA SER)

El presidente saliente de la Comisión Europea ha tenido un ataque de sinceridad dos minutos antes de dejar el cargo: José Manuel Durao Barroso dice ahora que la crisis en España vino provocada por la falta de supervisión del Banco de España. Las entidades financieras españolas defienden al Banco Central español, culpan a las cajas y argumentan que el euro trajo dinero barato a espuertas y luego solo se preocupó de la inflación. Bruselas acusa a los gobiernos nacionales de aprobar ajustes de los que luego responsabilizan a la Unión Europea. La Unión Europea convoca unas elecciones y ahora no sabe cómo convencerse a sí misma de que debe aplicar el resultado de las urnas... Y así podríamos seguir hasta aburrirles toda la mañana. En el fondo se trata de eso que tan bien sabemos manejar en España: si te pillan en un desastre, pon en marcha en ventilador. Y en última instancia, siempre quedará el socorrido recurso de culpar al inmigrante o al español que, queriendo vivir por encima de sus posibilidades, aceptó el crédito hipotecario que casi le regalaban junto a un dinerillo extra para reformas y el viaje de su vida al Caribe. Si todos tienen la culpa, nadie la tiene en el fondo. Como si lo que nos pasa fuera una catástrofe meteorológica de la que nadie en concreto es responsable. Y menos que nadie, aquellos a los que elegimos o se autoproclamaron líderes en los ámbitos públicos y privados.
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Probablemente, una de las razones de ese distanciamiento que tanto preocupa ahora entre los ciudadanos y las élites, de la desconfianza general en que aquellos que señalan el camino sepan adonde nos llevan o lo hagan movidos por el bien común... es que casi seis años después, los que tenían el timón en las manos siguen culpando a otros, siempre a otros, de enfilar el Titanic contra el iceberg. Eso sí, las lanchas salvavidas siguen hoy, como hace un siglo, reservadas para los de primera clase.
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La crisis, el Titanic y las lanchas salvavidas




