La política se lo pierde

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No hablamos aquí de políticos; haré una excepción, porque de quien hablo es excepcional. Se trata de Alfredo Pérez Rubalcaba, químico, profesor, lector de libros, que trabajó para la educación pública y alcanzó puestos de relevancia en la política. Como ministro del Interior acabó con el terrorismo de Eta, y como secretario general de su partido condujo al país por la senda de los consensos que ahora son urgentes como el agua. En medio, y a lo largo de toda esa trayectoria, lo insultaron los medios y otros políticos, hasta los suyos. Se va, vuelve a la Universidad. Por la Universidad me alegro, la política se lo pierde.




