Martes, 01 de Diciembre de 2020

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Una cita para el verano, el debut directoral de Philip Seymour Hoffman

Una cita para el verano. Philip Seymour Hoffman. Escucha también el reportaje de 'La Script': [iframe http://www.cadenaser.com/psdmedia/media/simple/launcher.html?confPubli=/psdmedia/media/simple/skins/cadenaser/confPubliAudio.xml&type=audio/mp4&src=http://sermedia-f.akamaihd.net/cadenaser/2014/08/20140814csrcsrcul_5_Aes_LAU.mp4&srcHTML5=http://vmedia.cadenaser.com/cadenaser/2014/08/20140814csrcsrcul_5_Aes_LAU.mp4&skin=cadenaser&skinHTML5=true 586 64] una-cita-para-el-verano-600 Tristes noticias para el mundo del cine anglosajón han sido las muertes repentinas de dos actores tan irremplazables e irrepetibles como Robin Williams y Philip Seymour Hoffman. Suerte tenemos de volver a ver una faceta más del segundo, recordándonos de nuevo el genio que ha perdido el arte de la interpretación. ‘Una cita de verano’ era, además, su debut como director, la única película que llegaría a rodar. Hoffman escogió bien, porque la cinta es asimismo la adaptación a la gran pantalla de una obra de teatro de Off-Broadway de Robert Glaudini en la cual ya actuó junto a algunos de los mismos actores de la cinta. Ese dominio y cariño en cuanto al material lo ha trasladado eficazmente con la cámara, resultando en un ligero pero emotivo retrato del aprendizaje en la edad adulta, de personas intentando ser la mejor versión de sí mismas. La cinta funciona y deleita más allá de la comedia romántica sobre personas algo antisociales que podría haber sido, en parte por ese material de base que recuerda a una obra de teatro, sobre todo durante las escenas que transcurren dentro de un pequeño apartamento, y por las interpretaciones en las cuales destaca sobre todo el propio Seymour Hoffman que crea su Jack, un raruno y tímido conductor de limusinas con el pelo casi de rasta y la piel enrojecida, con sumo naturalismo y sensibilidad. Los demás actores están todos en su punto, incluyendo la pareja Clyde (John Ortiz) y Lucy (Daphne Rubin-Vega), ambos los mismos de la obra original, que son los únicos amigos que tiene Jack y quienes le presentan en una cita a ciegas a Connie (Amy Ryan) -casi la versión femenina del personaje de Hoffman- que tiene, entre otras cosas, una especie de fobia hacia los acosos sexuales. Los momentos incómodos entre estos personajes son graciosos, tiernos y vergonzosos a la vez, ahí el tono acertado de la cinta. Y en cada encuentro que tienen Jack y Connie surgen planes que le motivan a él a aprender habilidades nuevas; se propone aprender a nadar para pasearse juntos en barca en verano y a cocinar para prepararle una cena. una-cita-para-el-verano-600-1 En ese proceso, instruido y guiado por Clyde y Lucy, va observando Jack algunas tóxicas dinámicas en el matrimonio, algo que le hace reflexionar sobre qué quiere él para su futuro. Por una vez vemos a unos personajes secundarios que son más que meros instrumentos de descarga cómica o decorado de las vidas de los personajes centrales. En la relación de Clyde y Connie el pasado convive en el presente, a veces de forma silenciosa, a veces mediante erupciones de rencor y rabia, un mundo de sentimientos contradictorios que comparten espacio y que dan vida a una relación dentro y fuera de pantalla. Con todo, ‘Una cita para el verano’ no es solo un ejemplo más del gran actor que fue Philip Seymour Hoffman, sino del director más que decente que empezó a ser.   Alan White 

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