San Mamés decidirá si el Athletic merece la Champions
El conjunto bilbaíno tuvo una buena actuación, pero el partido se le hizo largo y Gorka Iraizoz tuvo que salvar en la recta final la victoria napolitana

El jugador del Athletic celebra su tanto ante el Nápoles en la previa de la Liga de Campeones.(Getty Images)

El Athletic de Bilbao y el Nápoles empataron a uno en un encuentro con muchas variables. El cuadro italiano comenzó mejor, pero el Athletic logró adelantarse por medio de un gran Iker Muniain. Cuando mejor estaba el conjunto español, un golazo de Gonzalo Higuaín espabiló a los italianos que vieron como Gorka Iraizoz evitó la victoria.
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Ni Ernesto Valverde ni Rafa Benítez sorprendieron con sus alineaciones. El txingurri salió con lo esperado, incluyendo a Óscar De Marcos en el lateral derecho en el lugar de Andoni Iraola. Benítez, apostó por Britos y Maggio en los laterales y por Walter Gargano en la medular. Henrique y Ghoulam, que terminaron la campaña pasada de titulares en los costados, e Inler, tuvieron que conformarse con el banquillo.
El partido comenzó con un Nápoles volcado sobre el área rival. Espoleado por un San Paolo a rebosar, el cuadro italiano buscó pronto la portería de Gorka Iraizoz por mediación de Marek Hamsik, aunque el chut del eslovaco se fue levemente desviado.
El cuadro bilbaíno intentaba hacerse con la manija del encuentro, pero la presión fuerte del Nápoles en la medular impedía al Athletic trenzar jugadas de más de tres pases. En estas, un magnífico pase de Jorginho dejó a Lorenzo Insigne solo, que entre la salida de Iraizoz y las dudas de saberse o no en fuera de juego, perdonó una ocasión clarísima.
El conjunto vasco intentó sacudirse la presión transalpina mediante una buena oportunidad de Aduriz, pero el disparo del ariete salió demasiado plano y acabó yéndose por fuera de banda. Rondaba el minuto 20 de encuentro y Ernesto Valverde miraba con asiduidad al suelo, reflexionando sobre como poder revertir la situación.
El cansancio napolitano y algún consejo del Txingurri surtieron efecto en los jugadores rojiblancos que comenzaron mediada la primera parte a jugar al fútbol de cine. Ander Iturraspe y Mikel Rico se hicieron con el centro del campo y comenzaron a surtir de balones a los atacantes. Tras un par de buenas llegadas, Aymerick Laporte estuvo a punto de lograr el primero tras un saque de esquina.
El cabezazo del central francés fue solo un aviso de lo que llegó después, ya que a falta de poco para el descanso, el Athletic de Bilbao logró inaugurar el marcador. De Marcos realizó una sensacional jugada por banda y puso la pelota atrás para que Iker Muniain controlase y se sacase un latigazo raso imparable para Rafael Cabral.
San Paolo enmudeció y el colegiado envió a los jugadores a los vestuarios. El éxtasis del banquillo bilbaíno se convirtió en felicitaciones a sus compañeros que se marcharon al descanso con muy buena cara.
En la reanudación, a pesar del griterío de San Paolo y la necesidad del Nápoles, fue el Athletic el que salió con más ímpetu al campo. Susaeta, Muniain y Aduriz avisaron al combinado celeste de que si se marchaban a lo loco por el empate, las contras podrían ser mortíferas.
El equipo de Rafa Benítez no se enteraba del partido y era incapaz de encontrar algún resquicio en la sólida defensa vasca. Iker Muniain estaba cuajando una actuación sensacional, desbordando a Maggio en todas sus intentonas. Callejón, Insigne, Hamsik e Higuaín estaban demasiado distanciados entre sí y no lograban encontrarse para buscar el empate.
En estas, Benítez movió el banquillo dando entrada a Dries Mertens por un Insigne que se fue abucheado. La entrada del belga espabiló al conjunto napolitano, que en seguida se marchó a por todas. El Pipita, que había estado poco participativo hasta el momento, apareció para llevar el delirio a las gradas. El delantero argentino realizó un gran control y posterior jugada para rematar cruzado y raso donde era imposible que llegase Iraizoz.
A raíz del gol de Higuaín, el encuentro cambió radicalmente. San Paolo volvía a rugir y ahora la pelota quemaba en los pies de los jugadores rojiblancos. De hecho, una pérdida de Iturraspe propició una contra en la que José Callejón perdonó el segundo gol.
Debutó Michu con el Nápoles en partido oficial y con él el cuadro napolitano se fue a por todas. Mertens comenzó a desbordar a De Marcos cada vez que lo intentaba y de sus botas nacieron otras dos ocasiones de Higuaín, que afortundamente para el Athletic, Gorka se encargo de desbaratar. Finalmente, el equipo de Valverde aguantó los arreones finales y se llevaron un empate que puede valer oro. San Mamés dictará sentencia en siete días.
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Gol de Muniain (Nápoles 0 - Athletic 1)
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Gol de Higuaín (Nápoles 1 - Athletic 1)
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