No es un cuento

El código iframe se ha copiado en el portapapeles
En los cuentos de Borges siempre aparece el resplandor de un cuchillo, o de muchos cuchillos, con los que los compadritos se buscan y se encuentran en las esquina de Buenos Aires. Es la ficción que el viejo escritor ciego concebía como las guerras chiquitas. Ya se sabe que luego la realidad fue muy cruel allí, como lo ha sido en todas partes, y al cuchillo lo sucedieron las armas más grandes y mortíferas. Pero es cierto que basta un cuchillo para que un hombre mate a otro. Ahora ese resplandor mortífero que concibió Borges con su inocencia de creador de cuentos halla su símbolo en el asesinato de un periodista en Irak. Siempre se dice lo mismo: parece mentira. Pero no es un cuento.




