¡Uy, qué miedo, Escocia!

(CADENA SER)

Es curioso cómo el viento de la opinión pública puede modificar los análisis políticos supuestamente más sesudos.
Hace unos meses -no tantos- el referéndum de Escocia se nos presentaba como una especie de trámite que además de ninguna manera iba a influir, o podía equipararse, al caso de Catalunya. Bueno, esta mañana en el Congreso ya hemos podido comprobar que no es así porque el propio presidente del gobierno lo ha metido todo en el mismo saco.
Pero vamos a lo de antes ¿qué ha pasado, qué ha cambiado en ese tiempo? Pues muy fácil: que hace unos meses el resultado en Escocia parecía cantado, pero a medida que se han ido estrechando las diferencias entre los partidarios del 'sí' y del 'no', aquí ya vale todo. No hablo de las prisas y del giro de 180 grados de Cameron y el resto de líderes británicos, que eso tiene su lógica política, sino sobre todo de la apelación al miedo. Es curioso, porque quizá donde menos virulenta ha sido esa campaña -aunque también- es en el propio Reino Unido, pero desde luego la Unión Europea, que es un proyecto que lleva en su ADN la democracia y las libertades, ha acabado reaccionando de manera -en mi modesta opinión- algo sospechosa, incluso con cierta histeria.
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Y es llamativo porque Escocia -hay que recordarlo- ha seguido una vía inequívocamente legal, pactada con Londres y lo que mañana se decida va a ser fruto de los votos de los ciudadanos, de nada más. Pero si gana el 'sí', que ya veremos, si gana el 'sí'... ¡ay, amigo! Ahí llega la debacle, el cataclismo, las plagas bíblicas que azotarán a los que se hayan equivocado con ese voto.
Porque al final ese parece ser el mensaje: no cometáis un error. Pues miren, a mí, sinceramente, esa ecuación no me cuadra, incluso me ofende; y no soy escocés pero sí europeo. Y tampoco entiendo porque Rajoy habla de torpedos contra la Unión Europea o el ministro de Exteriores de balcanización. Bueno, eso sí lo entiendo, pero me indigna tanto que mejor lo dejamos para otro día.
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¡Uy, qué miedo, Escocia!




