En casa y con la pata quebrada
No sé qué diantres nos pasa que salimos casi siempre del fuego para caer después en las brasas. Hace tiempo, demasiado tiempo que insistimos, denunciamos y machacamos las desventajas que acumula una mujer por el simple hecho de ser mujer frente a los hombres. Y la verdad es que cuesta mucho, cuesta muchísimo avanzar en este terreno porque el machismo es algo estructural, algo que llevamos todos los hombres casi casi en nuestro ADN ?luego otra cosa es quién lo desarrolla y cómo lo hace?. Pero lo que ya me parece sinceramente de traca es que una mujer se cargue de un plumazo conceptos como igualdad, conciliación, ambición profesional... y ojo, que no se trata de una mujer cualquier. Estamos hablando de Mónica de Oriol, que es presidenta del Círculo de Empresarios.
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Esta presidenta prefiere contratar mujeres de más de 45 años o de menos de 25 porque si se quedan embarazadas, si tienen hijos, según ella, entonces tenemos también un problema. Desde luego no se le puede negar claridad a la presidenta, que además se muestra convencida de la inutilidad de leyes de protección para las mujeres por ejemplo en el ámbito laboral: lo que se necesita, ha dicho, no son leyes, sino sacrificios por su parte. Y uno, que es hombre y que por lo tanto siempre tiene que recordar las desventajas de tantas compañeras de trabajo, de amigas, de conocidas e incluso de familiares; la frustración de tantas y tantas mujeres que no pueden compaginar correctamente una proyección o una aspiración profesional con un proyecto vital... Uno, que más o menos pues sí lo ha podido conseguir, escucha estas palabras, se siente mal y además no entiende nada. Yo no entiendo un carajo. Bueno, sí entiendo algo: que las ideas no tienen género, que los prejuicios tampoco, y ya sé que todas las opiniones en principio deben ser respetables, pero esta en verdad me cuesta mucho, se lo confieso, me cuesta muchísimo.
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