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Miércoles, 01 de Abril de 2020

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Escobar, de narco a mito

Con motivo del estreno de ‘Escobar’, recordamos la vida de uno de los narcos más recordados de la historia

Escobar, de narco a mito

Mitad criminal, mitad apóstol de los pobres, los colombianos recuerdan aún a ese Pablito Escobar de los años 80 que repartía casas a los necesitados en el basurero de Medellín, o que hacía los saques de honor del Nacional.

Sus obras de beneficencia, auténticos espectáculos electoralistas, crecían a la par que sus negocios: miles de clientes de Estados Unidos y Europa formaban su cartera de pedidos y ésta había de mantenerse con violencia, bombas y crímenes. En 1987 la fortuna de Pablo Escobar era comparada por las revistas internacionales de negocios con la del jeque de Dubái. Pablito se convertía en uno de los hombres más ricos del planeta y también en el delincuente más perseguido.

Escondido entre las montañas de Antioquia, desde su cuartel general, dominaba los hilos del tráfico mundial de drogas, hasta que el 19 de junio de 1991 decidió entregarse a condición de no ser extraditado. Durante trece meses rumió su fuga de ‘La catedral’, una prisión con el blindaje oculto bajo las tejas de adobe, escondida en las montañas de Envigado, al noroeste de Colombia. Miraba lejos, a las azoteas de la cercana ciudad de Medellín. No en vano, el propio Escobar había comprado el terreno para la que sería su propia jaula, y exigió que dominara un altozano, que tuviera buenas vistas, una cancha de fútbol, una cascada de agua natural y antena parabólica. Y asegurando que no tenía intención de escapar, pidió la eliminación de sus vigilantes.

El 21 de julio de 1992 Pablo Escobar Gaviria y nueve de sus hombres huyeron de la prisión. Los soldados del ejército se desparramaron por los pueblos del Envigado, aumentando la leyenda de este hombre. Una mujer declaró a Radio Caracol: "Si Pablo me pide que le esconda lo haré, porque él dio de comer a mis hijos". Aún después intentó el capo negociar con el Estado, pero el ejército colombiano fue eliminando a sus sicarios y acorralándole, buscando entre sus debilidades una que le hizo caer en desgracia: su familia. Varias llamadas a su hijo dieron la última pista, y el 1 de diciembre de 1993 fue tiroteado al intentar huir. Muchos le lloraron, muchos más respiraron aliviados. Y él se convirtió en un mito, del que se dice incluso que no ha muerto, como Elvis.

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