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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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Ken Loach no nos abandona

Ken Loach vuelve con 'Jimmy's Hall', una comprometida historia de un revolucionario en la Irlanda de los años 20.

Ken Loach sustenta en Jimmy's Hall, la vuelta del cineasta al conflicto irlandés tras esa Palma de Oro que le dió El viento que agita la cebada (2006), la gran tesisi de la hegemonía de Gramsci. El pensador italiano defendía que la hegemonía de una clase social se podía conseguir mediante el dominio de la cultura. Jimmy Grant, un carismático comunista irlandés, decide, sin saberlo, llevar a la práctica la premisa gramsciana.

Lo más novedoso en la cinta dirigida por Ken Loach y escrita por Paul Laverty es el lado lúdico de la propuesta. Jimmy Grant fue el único deportado político de Irlanda. Su delito, en el que coinciden la Santa Iglesia y los Santos Terratenientes, fue abrir un local donde los habitantes de un pueblo rural podían ir a bailar, cantar, aprender a leer o a pedir ayuda cuando los dueños de sus tierras les desahuciaban.

Jimmy's Hall, que fue presentada en el pasado festival de Cannes, supone una vuelta al pasado para entender el presente. La cinta, además de hablar de la persecución intelectual a todo aquel que se desvíe del camino, refleja también la división de Irlanda tras su guerra civil y la frustración y rabia de una nueva generación que veía como sus propios dirigentes se convertián en lo que habían rechazado de los propios británicos.

No faltan, como ya vimos en Tierra y libertad, críticas al papel que la Iglesia Católica ha desarrollado, al lado de los poderosos. Precisamente esas críticas sostienen los diálogos más brillantes del filme. Laverty nos permite ver un cara a cara entre el cura del pueblo y Jimmy Grant hablando de comunismo y cristianismo.

Como en todo el cine del británico, la película bebe de ese didactismo de izquierdas. Hay discursos, hay proclamas, denuncia social y drama, pero Jimmy's Hall es una de las obras más optimistas de Ken Loach. Es luminosa, hay humor en los diálogos de Laverty y está narrada con brío. Es, sin duda, una de sus obras más entretenidas y con mejor banda sonora. Una cinta que resume muy bien la crisis de la democracia en Europa.

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