Miércoles, 23 de Septiembre de 2020

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Marcela: "Vine a España engañada y fui víctima de una red de explotación sexual"

Marcela es brasileña y estudiante de segundo año de derecho en Sao Paulo. Recientemente ha perdido su trabajo y la única posibilidad que encuentra para terminar de pagarse su carrera es aceptar la propuesta que una amiga suya le ha hecho: venir a España y trabajar aquí durante unos meses cuidando personas mayores o niños. Tiene 23 años y su único objetivo es poder desarrollarse profesionalmente.

Fue hace 10 años cuando Marcela vivió esta situación. Le dieron dinero para el viaje y para comprarse todo aquello que necesitase para venir a lo que, tal y como le explicó su amiga, era "un país de nivel". Emprendió el viaje a Portugal haciendo escala en Francia y España y, finalmente, llegó a un chalet donde todo parecía desarrollarse a pedir de boca... "La primera semana te hacen sentir como una europea, pero una semana después nos encerraron en una habitación, nos quitaron el pasaporte y nos exigieron pagar una deuda. En mi caso fueron 6.000 euros" afirma Marcela.

CONSUMIMOS DROGAS Y ALCOHOL PORQUE PAGAN MÁS POR LAS RELACIONES SEXUALES

 

La lista de requisitos que han de seguir es interminable. Han de cambiar de club periódicamente porque cuando el cliente las conoce buscan "caras nuevas", estar vigiladas en cada momento, entregar el dinero que consiguen y, en muchas ocasiones, cumplir los deseos del demandante de prostitución para conseguir más dinero por cada encuentro. En algunos casos pasa por no utilizar preservativo, lo cual expone a las mujeres a numerosas enfermedades de trasmisión sexual, y en otros, a consumir drogas o alcohol. 

Fueron precisamente los problemas que le ocasionaron estas prácticas poco saludables los que impulsaron a Marcela a dejarse ayudar por APRAMP. Una asociación que trabaja activamente para recuperar las vidas y la dignidad de las mujeres que se ven involucradas en alguna trama de explotación sexual

APRAMP comenzó a trabajar con mujeres prostituidas, que no prostitutas, hace casi treinta años. Ofrecen atención sanitaria, educativa, laboral, social y jurídica siempre y cuando ellas accedan a recibir su ayuda. Para ello disponen de las unidades de rescate. "En ningún caso una mujer que es víctima de trata se ve capaz para acudir a un centro y pedir ayuda. Nosotros tenemos que buscar a las mujeres y hacer un estudio de los recursos que podemos ofrecer a cada una de las personas en función de su situación" afirma Rocío Mora, coordinadora de la asociación. 

No es un trabajo sencillo ya que ellas están continuamente controladas y una mala gestión puede tener graves consecuencias físicas. Acuden a espacios abiertos, pisos particulares y clubs y, para ello, cuentan con la ayuda de supervivientes de la trata como Marcela. Un conjunto de 10 mediadoras que saben lo que ellas han pasado, que conocen los mejores momentos para acercarse a charlar y ganarse su confianza, que captan los indicios de maltrato y que son, mejor que nadie, un ejemplo a seguir. Aun así las trabas que tienen son muy grandes y el trabajo que han de realizar es de largo recorrido. "En ciertas ocasiones la propia persona que media entre la víctima y nosotras para hacer las traducciones puede ser un nexo más de la propia mafia..." 

Desde APRAMP procuran trabajar con las mujeres y no para las mujeres, es decir, adaptarse a las necesidades personales a la hora de definir los programas de inserción. Ofrecen clases de castellano, atención administrativa y jurídica y cursos en el ámbito textil, geriátrico o de servicio doméstico. Marcela se acogió a ellos, aprendió el idioma, pasó por un proceso de desintoxicación y trabajó cuidando personas mayores. Ahora es un miembro más de APRAMP. 

La prostitución mueve en España casi 3.700 millones de euros al año y, según los datos ofrecidos por el Ministerio del Interior, la trata de seres humanos es la tercera actividad del crimen organizado en España tras el narcotráfico y los robos. Desde asociaciones como APRAMP intentan luchar contra este tipo de explotación desde hace casi treinta años y sus logros son visibles: este año han atendido y rescatado a 1.147 mujeres en España.

 

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