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Martes, 20 de Agosto de 2019

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El melómano que recorrió el mundo

En los años cincuenta, Alan Lomax -el célebre documentalista estadounidense- viajó por los pueblos de España registrando la música de los artistas con los que se cruzaba

Buena parte de la música estadounidense de la primera mitad del siglo XX ha llegado a nuestro tiempo gracias al legado de Alan Lomax, el célebre documentalista estadounidense que recorrió el país junto a su padre grabando el folclore americano. Lomax, que comenzó sus viajes en los años 30 durante las vacaciones de verano, es el responsable de que Muddy Waters escuchase su voz por primera vez. Buena parte de los bluesmen de aquella época cantaron para él. Eran otros tiempos y ninguno de aquellos cantantes era profesional. Lomax no era un cazatalentos, era un hombre que quería documentar los sonidos de su tiempo para la Biblioteca del Congreso ante el temor de que aquellas voces y canciones desapareciesen para siempre. Su legado son más de 10.000 grabaciones entre las que se encuentran granjeros, presos, trotamundos, borrachos y estrellas que nunca llegaron a brillar o que gracias a su trabajo llegaron incluso a comenzar carreras profesionales como es el caso de Leadbelly, el bluesman al que Lomax descubrió en la cárcel de Angola (EEUU) y que comenzó una carrera musical gracias a él.

Lomax recorrió el país durante años con su grabadora a cuestas. Material pesado y delicado que sirvió para que este licenciado en Filosofía documentase la música americana de la primera mitad del siglo XX. Pero Lomax no se quedó ahí y cuando EEUU se le hizo pequeño comenzó sus viajes por el resto del mundo. A comienzos de los años cincuenta llegó a un acuerdo con Columbia Records para grabar la música de otros países, ese acuerdo le permitió salir de EEUU cuando su nombre había comenzado a aparecer en las listas de simpatizantes del comunismo. Lomax firmó el acuerdo y se instaló en Londres, que fue su campamento base durante la siguiente década. Alan Lomax pasó los años cincuenta viajando por el mundo, por el Caribe, India y Europa. En total entregó 18 álbumes de sus World Library of Folk and Primitive Music, pero su trabajo fue más allá, mucho más.

Alan Lomax posa junto a sus grabaciones en una fotografía de 1990 / GETTY

El estadounidense llegó a España en el verano de 1952 con la idea de recorrer el país en busca de su música. Pasó nueve meses de pueblo en pueblo grabado fandangos, flamenco, canciones de amor tradicionales, temas religiosos, pero también grabó el sonido de bodas, de las campas de la catedral de Pamplona o conversaciones callejeras. Todo ello acompañado de sus notas personales y de fotografías que él mismo tomaba. Lomax visitó Galicia, Asturias, Euskadi, las dos Castillas, Baleares, Extremadura o Andalucía. En total registró más de 3.000 grabaciones de lo más variopinto que recogen a artistas profesionales pero también a aficionados con talento.

El trabajo de Lomax abarca todos los sonidos de la España de aquella época y supone un fantástico viaje por el folclore español, un folclore que en algunos casos ha caído el olvido o que directamente ha desaparecido. Alan Lomax disfrutó de su recorrido por los pueblos españoles, de su contacto con esos personajes que se cruzaban en su camino y que fueron ampliando su archivo. De aquel viaje acabó saliendo un álbum de los sonidos de aquella España y ese disco terminó en las manos de Miles Davis, que también grababa para Columbia. Davis quedó impresionado por aquellos exóticos sonidos y acabó grabando ‘Sketches from Spain’, un disco en el que el jazz baila con saetas o en el que incluso se puede escuchar su propia interpretación del concierto de Aranjuez.

Alan Lomax junto a su grabadora en el Festival de Palma de Mallorca en 1952

El trabajo de Alan Lomax resulta inabarcable, el americano viajó y documentó los sonidos de Europa (Italia, Reino Unido, Irlanda, Rumania o Rusia), pero también de lugares tan lejanos y desconocidos como Turkmenistán o Kazajistán. Además, Lomax detalló la música de Haití y los pequeños países del Caribe. Un retrato minucioso que mantiene vivo el folclore de aquellos lugares, un folclore perdido y lejano que muestra la riqueza musical de un mundo en constante evolución. “Cuando dejé EEUU en 1950 para ir a ver cómo era Europa era un auténtico provinciano estadounidense, pensé que todo empezaba y acababa entre Nueva York y San Francisco. Después fui a Europa y viajé mucho y me convertí en un ciudadano del mundo, renuncié a mi provincianismo y me propuse la tarea de escuchar cómo era la música del mundo”, explicaba Lomax en una entrevista en los años noventa.

En 2012, diez años después de la muerte de Lomax, el trabajo de campo del estadounidense se publicó en Internet, un archivo de miles de grabaciones que ilustran los viajes que Lomax realizó a lo largo de su vida. En ese archivo figuran también sus grabaciones españolas, grabaciones realizadas entre junio de 1952 y noviembre de 1953 y que retratan la riqueza musical de la España profunda.

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