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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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¡Esto es un sueño!

Era una empresa dificilísima, teníamos que ganar a una gran potencia como Gabón, pero lo hicimos y ya estamos en cuartos de final

Estamos en cuartos de final. Era nuestro objetivo al comienzo de esta Copa África y a pesar de que se nos había puesto muy complicado tras los dos primeros partidos, lo hemos conseguido. La victoria ante Gabón ha sido de largo el mejor partido que hemos jugado, el más serio de los tres. Hicimos un planteamiento muy inteligente: no cometimos errores defensivos, supimos jugar con nuestro delantero, Raúl Fabiani, en la primera salida desde atrás para que aguantara balones y apovechar así las llegadas desde las bandas de Seno, Nsue y sobre todo Javi Balboa que hizo un auténtico partidazo. Se notaba que ellos querían ganar y lo intentaron, pero estuvimos tan bien y tan concentrados que no aparecieron sus estrellas, como Aubameyang. Sinceramente, nos los comimos.

La victoria tiene un significado añadido, más allá de lo clasificatorio porque le dimos una gran alegría a nuestra gente. Para ellos, ganar a Gabón es como si ya hubiéramos ganado la Copa África. Es una rivalidad muy fuerte y se notaba en el ambiente previo y, cómo no, en el postpartido. Muchos niños han podido sacar pecho de su país, después de mucho tiempo de aguantar las burlas de otros chavales gaboneses.

Y qué decir de cómo estamos nosotros... Yo estoy ahora mismo escribiendo estas líneas tumbado en la cama del hotel y siento que es un sueño. Cuando terminó el partido y salimos a cenar, sentía que era un sueño. Cuando venimos de entrenar, sigo pensando que es un sueño. Es un sueño constante, esa sensación de estar en una nube y que nadie te pueda bajar de ella. De la celebración me quedo con una imagen: me fundí en un abrazo con mi hermano Benjamín y nos pusimos a llorar de alegría. En nuestras cabezas y corazones, estaba dedicarle este triunfo histórico a dos seres queridos que fallecieron hace poco: a mi madre y mi hermano. Esto no podía haber sido posible sin ellos, sobre todo sin mi madre.

Ahora toca encarar los cuartos de final, sin ningún miedo, solo con optimismo. El sábado nos enfrentamos a Túnez y sabemos que será difícil, pero nuestra mentalidad va a ser la misma: correr, trabajar y demostras que merecemos pasar a semifinales. No nos ponemos ningún techo, sólo jugamos con la ilusión de hacer feliz a nuestra gente y a nuestro país.

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