¿Puede ser sin garrotazos?
"En la paleta de colores parece que sólo contamos con el blanco y con el negro. Y si uno intenta rebuscar en la gama de grises no vivirá en tregua sino que recibirá los garrotazos de los blanquinegros"


Madrid
No creo que en nuestros genes llevemos el estigma del sectarismo, al menos más que otros, pero la historia demuestra que no hemos sido capaces de sacudírnoslo. El "a quién quieres más, a papá o a mamá", marca un camino que se extiende a lo largo de la vida en la elección del equipo de fútbol, del periódico, de la opción política, de la fe... Vivir es optar, eso nada tiene de malo, la cuestión es que aquí con excesiva frecuencia la opción de "estar con" incluye en el pack la obligación de "estar de manera militante en contra de".
Y así el crítico pasa a ser desafecto; el adversario, enemigo; el distinto un extraño. No hay tertulia que se aprecie si no acaba en trifulca ni descripción que se valore si no alcanza el nivel del insulto. En la paleta de colores parece que sólo contamos con el blanco y con el negro. Y si uno intenta rebuscar en la gama de grises no vivirá en tregua sino que recibirá los garrotazos de los blanquinegros. Goya lo pintó y su cuadro fue la descripción del pasado y la profecía de nuestro futuro. Y ahí parece que seguimos.




