Muy buenas razones
Comentario de la columnista de 'El País', Soledad Gallego-Díaz, en 'Hoy por Hoy' del jueves 19 de febrero de 2015

Madrid
Es curioso que alguien pueda pensar que una joven de 16 años o 17 no está capacitada para decidir si desea tener un hijo, pero que sí se la considere perfectamente capacitada legalmente para ocuparse de su crianza y de su educación. El Partido Popular decidió ayer modificar parcialmente la ley del aborto para obligar a que una joven menor de 18 años no pueda interrumpir su embarazo sin demostrar que tienen el consentimiento paterno para ello.


Se supone que es una concesión menor para el sector más católico de su electorado, después de renunciar a cambiar otros aspectos fundamentales de la ley. Sin duda, lo más importante es que se mantenga la llamada ley de plazos. Exigir el consentimiento paterno afectará, seguramente, a un número limitado de menores que hubieran preferido no comunicárselo a su familia por diversos motivos. Se trata sin embargo de un colectivo especialmente vulnerable, al que se va a sacrificar en beneficio de réditos electorales. En muchos de esos casos, esas chicas tienen muy buenas razones para no querer comunicar su situación a sus padres: o les tienen miedo, incluso físico, o están seguras de que van a ser obligadas, por razones de índole generalmente religiosa, a tener a ese hijo que no desean. ¿Por qué a los 16 y a los 17 años puede una mujer ser obligada a tener un hijo y a los 18, no?

Soledad Gallego-Díaz
Es periodista, exdirectora del periódico 'EL PAÍS'. Actualmente firma columnas en este diario y publica...




