Guerra a los bárbaros
"Toca remangarse y actuar. Actuar sobre el terreno porque no se adivina otra manera de parar al Estado Islámico. Lástima que esa decisión llegará tarde para esos símbolos de una cultura milenaria que estos bárbaros del siglo XXI han destrozado sin que les tiemble el pulso."

Soria
Fue Honoré de Balzac quien pronunció aquella frase demoledora de "La ignorancia es la madre de todos los crímenes". Esas palabras cobran hoy todo su significado después de ver una y otra vez las imágenes de militantes del Estado Islámico destruyendo esculturas, obras de arte con muchísimos siglos de antiguedad, en la ciudad irakí de Mosul, en su museo. Y lo hacen invocando razones supuestamente religiosas -que si Mahoma ordenó eliminar las imágenes de dioses paganos, que si los asirios y los acadios no adoraban a Alá... En fin, así que no hablemos de religión, sino de fanatismo y barbarie. Y planteemonos algo ya sin coartadas ni tapujos: el Estado Islámico representa una amenaza global muy seria -enormemente seria- y tal vez hasta ahora, Occidente no la había medido correctamente.

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Cada día, ocupan más territorio, masacran a todo aquel que no piensa ni reza como ellos y transmiten su declaración de guerra por tierra, mar y aire. Desde los salvajes vídeos de decapitaciones hasta esta destrucción sin miramientos de patrimonio cultural de la humanidad. Así que, llegados a este punto, y con todos los análisis pendientes que ustedes quieran sobre lo que haya hecho mal la comunidad internacional -que es mucho- creo que no hay excusas. Toca remangarse y actuar. Actuar sobre el terreno porque no se adivina otra manera de parar al Estado Islámico. Lástima que esa decisión, si finalmente se adopta, llegará tarde para esos símbolos de una cultura milenaria que estos bárbaros del siglo XXI han destrozado sin que les tiemble el pulso.






