La tragedia de que nos hagan un favor
Acudir a un amigo en lugar de a un profesional no tiene por qué suponernos ningún ahorro


Madrid
Informáticos que ayudan a sus amigos con el ordenador. Fisioterapeutas que no se libran de dar masajes a toda su familia. Aficionados a la fotografía que ejercen, sin quererlo —pero sí beberlo— en bautizos, bodas y comuniones. Y, por supuesto, aquel cuñao chapuza que, ante cualquier avería, se ofrece a echar una mano. Con o sin propina de por medio.
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
'No podemos reclamar por lo que no hemos contratado'
Acudir a un conocido en lugar de a un profesional tiene sus consecuencias, y Marc Giró y Toño Fraguas han invitado a los oyentes, esta mañana, a que cuenten las suyas. El primero, nada partidario de los favores, ni a la pareja ni a los amigos. El segundo, porque, aunque los bancos de tiempo y las cadenas de favores son buenas iniciativas, siempre es mejor poder reclamar por lo que sale mal.
¿Qué gremios son los más afectados por el favorismo? ¿Cómo actuar cuando un amigo nos ha cortado el pelo y nos ha dejado un estropicio? ¿Cuándo decir que no a ese conocido que siempre nos está pidiendo un favor? Nos responden dos voces con experiencia y, sobre todo, buen humor.




