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Jueves, 12 de Diciembre de 2019

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"Aprobaré la oposición aunque muera en el intento"

En los últimos años, buena parte de la agenda informativa de España se escribe en los tribunales. Estos días se celebran las oposiciones para conseguir una de las 100 plazas a juez y fiscal que se ofertan en este 2015.

Documentos amontonados en un juzgado. /

A sus 33 años, José Manuel ya se ha olvidado de qué significa salir una noche de copas o disfrutar de unas vacaciones de más de un par de días. Hace ocho años, cuando terminó la carrera de Derecho, decidió prepararse las oposiciones para convertirse en juez. Lo ha intentado siete veces, pero el esfuerzo todavía no ha dado sus frutos. Espera que ésta sea la definitiva, aunque suponga "morir en el intento".  "Requiere dedicación exclusiva, es como un trabajo". Madruga, estudia unas 10 horas al día y descansa un día a la semana. Reconoce que no podría hacerlo sin el respaldo de su familia: "tengo la suerte de que mis padres me apoyan, no puedo compaginarlo con un empleo".

Así se preparan los próximos jueces de España

José Manuel es uno de los 4 mil aspirantes a una de las 65 plazas para juez y 35 para fiscal que se ofertan este año. Después de tres años de auténtica desesperación, este 2015 electoral ha empezado a descongelarse -poco a poco- el empleo público. En el ámbito de la justicia, la tasa de reposición ha pasado del 10 al 50% y el número de plazas se ha multiplicado por 17 respecto al año anterior.

Las oposiciones constan de tres pruebas que funcionan a modo de criba: un examen escrito de 100 preguntas tipo test y después otras dos pruebas orales frente a los examinadores. "Cada vez que sales del Tribunal Supremo sin aprobar es un palo muy grande", dice José Manuel que se define como un "opositor veterano". Frente a él, Mar, una primeriza de 25 años. Tiene previsto presentarse en la próxima convocatoria, aunque reconoce que es muy complicado. "Echa para atrás porque el temario es bastante largo, es arduo. Las oposiciones no son para gente que quiera resultados ya mismo".

La vocación pesa tanto que tirar la toalla no está en sus planes. Merece la pena pese al esfuerzo y pese al posible fracaso. José Manuel lo tiene claro: "Me da rabia ver cómo está todo. Si apruebo, intentaré hacer las cosas bien, intentaré cambiar el mundo para que vaya un poco mejor".

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