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Martes, 18 de Febrero de 2020

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La depresión vinculada a los ictus cerebrales

Investigadores de la Universidad de Harvard han vinculado la depresión a largo plazo con el incremento en el riesgo de infartos cerebrales. Incluso si la depresión se controla y se cura, el riesgo del ictus se mantiene alto

Un grupo de especialistas del departamento de Salud Pública de Universidad Harvard han realizado durante varios años, estudios a personas con depresión, leve, crónica y de largo recorrido. Y han llegado a la conclusión que incluso después de haber terminado y controlado la enfermedad, una persona que la haya sufrido tiene un 66% más de riesgo de sufrir un infarto cerebral que alguien que no haya experimentado depresión.

El estudio analiza datos recopilado durante doce años a más de 16.000 adultos, con más de 50 años. Los participantes completaban un cuestionario cada dos años desde 1998 al 2010 en el que se les preguntaba entre otras cuestiones, sobre su estado de ánimo la semana anterior.

Las preguntas se centraban en si durante la semana anterior se habían sentido deprimidos, si todo les costaba un gran esfuerzo, si se sentían solos, si percibían que no podían continuar adelante, o si se sentían tristes.

Si contestaban que sí a tres o más preguntas, los investigadores consideraban que estaban deprimidos. También se mantenían los datos actualizados sobre su historial médico y posibles ictus durante los 12 años que duró el estudio.

Con los datos en la mano, el doctor Jaime Gállego, Coordinador del grupo de enfermedades cerebro vasculares de la Sociedad Española de Neurología explicaba en la SER: “ las personas que sufrían depresión a largo plazo, tenían más riesgo de infartos cerebrales, en cifras que doblaban a los que no estaban deprimidos

Los científicos aún no saben los mecanismos que regulan este riesgo, porque la depresión podría predisponer a una persona a sufrir infartos cerebrales. “ Se baraja la posibilidad de que tenga que ver con la reacción física del cuerpo a la enfermedad psicológica” nos dice el Doctor Gállego uno de los mayores expertos en esta patología.

“Cambios en la función inmunológica, o quizás una respuesta inflamatoria al funcionamiento del sistema nervioso. Todo ello podría influenciar en la presión sanguina o los niveles de cortisona y así incrementar el riesgo de infarto cerebral” añade el especialista

También es posible que la depresión cambie el comportamiento de una persona, en cuanto a incrementar el riesgo del ictus. La gente que está deprimida es más probable que consuma alcohol o fume, o incluso encuentra muy complicado ponerse a hacer ejercicio.

Los resultados del estudio implican que los efectos negativos de la depresión en la salud, se acumulan a medida que pasa el tiempo, y por eso es tan importante tratar la depresión lo antes posible.

No hay salud física sin salud mental y a los primeros síntomas deben acudir a su médico de cabecera, que con unas pocas preguntas pueden dejar claro si es necesario un mayor tratamiento o incluso derivarle a un especialista en salud mental.

La buena noticia es que la depresión puede ser tratable una vez que se ha identificado. Un pequeño tratamiento de psicoterapia o con un corto ciclo de medicación, se puede dar la vuelta a la tortilla en muchos casos.

 

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