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Opinión
ANÁLISIS

Una multitud corrupta en el PP

La directora de Hora 25 suma el caso de Serafín Castellano a los muchos que ya han afectado al PP para concluir que Mariano Rajoy no puede seguir ignorando a esa multitud

Madrid

El delegado del gobierno en Valencia ha sido detenido esta mañana por corrupción. Se investiga si el que fue también exconsejero de la Comunidad adjudicó contratos a una empresa con cuyo propietario coincidió en cacerías. Se llama Serafín Castellano, fue de los primeros en consolar a la alcaldesa Rita Barberá ante el resultado de las elecciones del domingo, el mismo al que hace dos días la propia vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, defendía en una respuesta parlamentaria por escrito ante una pregunta del PSOE. Es exactamente el mismo.

El mismo que hoy ha sido cesado de manera fulminante por el gobierno, con Soraya Sánez de Santamaría presumiendo de esa rapidez, sí, lo han entendido bien, la misma que hace dos días le defendía. Y es que estamos hablando del delegado del gobierno en Valencia, el representante del gobierno central en Valencia, el representante de Rajoy en Valencia. Y es que además no es el primer delegado del gobierno nombrado por Rajoy con problemas por la justicia.

Hemos visto a extesoreros, a exministros, a expresidentes de comunidades autónomas, a diputados en Cortes y en Autonomías, a alcaldes, vamos a sumar hoy la sentencia contra el de Valladolid, Javier león de la Riva, y me olvido de algunos. Les hemos visto imputados, en juicios, con sentencia, entrando en la cárcel. Hoy ampliamos el catálogo a delegados del gobierno. Todos del Partido Popular, que sigue pasando de puntillas de la corrupción y hablando de los corruptos como de una banda de delincuentes que se han aprovechado del partido. Esta excusa ya no sirve. Son tantos los casos, son tantos los cargos, es tanta la gente que la corrupción parece enquistada en la estructura del partido popular.

Mariano Rajoy puede seguir ignorándolo, puede seguir disimulando, silbando, como si no fuera por él. Pero en el PP mires hacia donde mires encuentras a un corrupto y esto nada tiene que ver con una banda de delincuentes o de casos aislados. Y si es así, son tantos los casos aislados que ya se juntan y se convierten en multitud. Una multitud en el PP.

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