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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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"Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle"

Esta es la frase con la que deberán comenzar los relatos del concurso de la semana que viene

SEMANA 31. Los relatos esta semana tenían que comenzar con: “Salió, sigilosa, a estirar las piernas”. Hemos recibido 585 relatos.

El ganador de esta semana ha sido: Álvaro Botija que es finalista por primera vez, aunque esta temporada ha participado casi todas las semanas. Esta vez, firma 'Vigilia'.

Salió, sigilosa, a estirar las piernas, como cada noche. Pasó junto a la garita donde el guardia roncaba a pierna suelta, envuelto en el grueso abrigo del uniforme de invierno. Sonreí al verla entrar y robarle con suma tranquilidad un cigarrillo del paquete de tabaco. Después atravesó la alambrada por ese hueco que había cortado semanas antes y que aún no habían descubierto y se sentó bajo aquel árbol desde el que siempre observaba el estrellado cielo. Quité el vaho de la lente y volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle.

Era finalista también Silvia Páramo, que aunque llevaba mucho tiempo sin participar, es finalista por primera vez con 'Maldito milagro'.

Salió, sigilosa, a estirar las piernas. Qué delicia pisar el suelo, sentir el peso del cuerpo en la planta de los pies. Caminar. Se paró a escuchar la noche. El miedo a ser descubierta le avivaba el oído hasta hacerle perceptible la lenta respiración de los que dormían. Imaginó el revuelo si la encontraran levantada, así, sin la silla de ruedas. Y todas las preguntas que vendrían después. Pero a ella solo una le martilleaba la cabeza: ¿de qué iban a vivir sin su pensión?

Y Miguel Ángel Flores, viejo conocido, participaba esta vez con: 'La niña plegada'.

Salió, sigilosa, a estirar las piernas y se entretuvo en recorrer con el dedo el contorno de luz del pueblo. Sus padres se lo tenían prohibido. Solo cuando la llevaban lejos de las miradas de todo el mundo, le permitían extender las extremidades en toda su plenitud. Entonces, ella aprovechaba para otear más allá de las montañas y jugar con cometas y globos fugados, incluso con algún que otro ave de paso, mientras sus progenitores sonreían vigilantes desde abajo. Tampoco perdía la ocasión antes de irse, de recoger alguna nubecilla extraviada con la que preparar sorbetes de consuelo al llegar a casa, cuando volvía a plegarse.

Esta semana pueden concursar con la frase: "Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle" en no más de 100 palabras y optar a ganar el premio final de 6.000€.

Tienen hasta este jueves 4 de junio a las 12.00 para mandar sus relatos aquí.

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