¡Gora Euskadi!
"Hasta hace muy poco hablar del País Vasco era sinónimo de mal rollo. Pero hoy al abrir 'La Ventana' me gustaría mirar precisamente a Euskadi para hacer algo que igual no está de moda: reivindicar la política"

Madrid
Debe ser que la memoria es frágil –frágil y selectiva- y quizá por eso no recordemos que hasta hace muy poco hablar del País Vasco era sinónimo de mal rollo, de yu-yu; por la losa del terrorismo y por todo lo que generaba a su alrededor. Bueno, es verdad que algo de eso queda –de hecho queda bastante- porque los años de plomo fueron muchos y muy duros. Pero hoy al abrir 'La Ventana' me gustaría mirar precisamente a Euskadi para hacer algo que igual no está de moda: reivindicar la política, no la del bla-bla-bla, ¿eh?, no; la política que tiene efectos directos –y decisivos- en la vida de los ciudadanos. Basta con subrayar algunas de las cosas que ha hecho últimamente el parlamento de Vitoria. Hoy, por ejemplo, da luz verde a una ley de custodia compartida, una norma que intenta poner sensatez en el proceloso mar de las separaciones con hijos de por medio. Eso por un lado; por otro, hace apenas unos días aprobó la ley que por primera vez reconoce el derecho subjetivo a la vivienda. ¿Recuerdan que ayer hablamos de desahucios? Pues eso.


Pero la cosa no acaba aquí; la semana pasada aprobó hacer inventario de los bienes inmatriculados por la iglesia católica ¡que son una pasta! y que ya veremos qué pasa con ella. Además, recientemente ha sacado adelante una ley contra el fracking y están en trámite: una ley de estatuto para mujeres agricultoras, otra ley de adicciones y una ponencia parlamentaria analiza si es viable un fondo de compensación para los afectados por el amianto. Y en todo esto hay un dato –muy obvio si ustedes quieren- que me parece reseñable: todas las fuerzas políticas, todas, dese Bildu hasta el PP., participan activamente.
A veces votan unos, a veces votan otros, las combinaciones son distintas como es lógico, pero todo el mundo está en el ajo. Y además algunas- o bastantes- de esas propuestas de tanto impacto ciudadano surgen precisamente –nacen- de la sociedad civil. Y por eso se lo cuento, porque a mí todo este revoltijo, toda esta efervescencia, cuando el debate público general parece anclado en los tres o cuatro carriles de siempre,…a mí me ilusiona, ¡qué quieren que les diga! porque no sé si es vieja o nueva política, pero sí sé que sirve de algo. Y por eso mismo merece la pena.




