¿No había otra forma de despedir a Casillas?
Iker Casillas lo ha ganado todo y varias veces en el Real Madrid y ha hecho también pleno con la selección. Esta inmerecida despedida retrata a otros.


Madrid
Iker Casillas se irá al Oporto. El culebrón de sus últimos días en el Madrid ha sido desagradable. Pero apenas es la punta del iceberg de una despedida en diferido que se ha hecho con muy malas formas. Primero fue la pena de banquillo a la que le sometió Mourinho, después llegaron los pitos del Bernabéu, el ominoso silencio de su presidente ante una y otra circunstancia, ahora una estruendosa salida por la puerta lateral.
Iker Casillas lo ha ganado todo y varias veces en el Real Madrid y ha hecho también pleno con la selección. Pero no sólo ha alcanzado la cumbre deportiva, se ha convertido en un símbolo que supera los límites de su club. Le aprecian y le valoran sus rivales, incluso quienes nada saben y nada les importa el fútbol. Como diría Emilio Lledó, alcanzó el bienser. Su impecable trayectoria lo dice todo de él. Esta inmerecida despedida retrata a otros.




