Jueves, 26 de Noviembre de 2020

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El primer 'superpueblo' de España no es una mancomunidad

Siete ayuntamientos madrileños han firmado un convenio para crear el primer 'macromunicipio' de nuestro país, distinto a las mancomunidades que existen desde los años ochenta

De izquierda a derecha, los alcaldes de Villanueva de Perales (César Muñoz, PSOE), Sevilla la Nueva (Asensio Martínez, PP), Brunete (Borja Gutiérrez, PP), Quijorna (Florentino Serrano, Grupo Independiente de Quijorna), Navalagamella (Andrés Samperio, PP), Villamantilla (Juan Antonio de la Morena, PP) y Luis Hernández, representante de Valdemorillo, gobernado por la coalición PVM, Sí Se Puede, Vecinos de Valdemorillo y UPyD.

De izquierda a derecha, los alcaldes de Villanueva de Perales (César Muñoz, PSOE), Sevilla la Nueva (Asensio Martínez, PP), Brunete (Borja Gutiérrez, PP), Quijorna (Florentino Serrano, Grupo Independiente de Quijorna), Navalagamella (Andrés Samperio, PP), Villamantilla (Juan Antonio de la Morena, PP) y Luis Hernández, representante de Valdemorillo, gobernado por la coalición PVM, Sí Se Puede, Vecinos de Valdemorillo y UPyD. / Foto: Ayuntamiento de Brunete

El 'macromunicipio', como figura, no está contemplado en la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local. Es más: el propio término 'macromunicipio' no existe. Su impulsor, Borja Gutiérrez, alcalde Popular de Brunete (Madrid), reconoce que es una palabra que se inventó "para definir esta unión temporal de municipios que comparten actividades deportivas y culturales, sin necesidad de crear una estructura de gestión, como la mancomunidad". En efecto, el 'macromunicipio' se aleja de la filosofía de las mancomunidades, que tienen personalidad y capacidad jurídicas propias, emplean a sus propios funcionarios y se crean con unos fines concretos, como la ejecución de obras y servicios que son competencia de los ayuntamientos, financiados a través de una caja única a la que contribuyen todos los ayuntamientos mancomunados. Cuando esos fines dejan de tener razón de ser, la mancomunidad puede disolverse.

El 'superpueblo', o pueblo de pueblos, que conforman ya siete municipios madrileños, ha nacido por la necesidad de ofrecer servicios a los ciudadanos sin tener que realizar un gasto extraordinario y sin crear obligatoriamente la estructura que requiere una mancomunidad. Si unos pueblos tienen polideportivo, piscina cubierta, campo de golf o complejos culturales, y otros no los tienen, el 'macromunicipio' permite a todos los vecinos de sus pueblos disfrutar de esas instalaciones con las mismas ventajas en las tarifas que tienen los ciudadanos empadronados en el pueblo donde se encuentra la instalación concreta. "Se basa principalmente en facilitar la movilidad de los vecinos de esos municipios adheridos al convenio", señala Gutiérrez. "Somos cuarenta mil vecinos entre los siete pueblos que, jurídicamente, tienen los mismos beneficios, sean del pueblo que sean, sin necesidad de ingresar mensualmente una cantidad económica a una caja común para el sostenimiento de los servicios, ni tampoco de crear una estructura superior de gestión". El 'macromunicipio' no es incompatible con la mancomunidad. De hecho, Brunete forma parte de una mancomunidad en la que varios pueblos gestionan en común los servicios sociales de sus ayuntamientos.

El principio de proximidad

Este primer gran municipio de España lo forman los ayuntamientos de Brunete, Villanueva de Perales, Sevilla la Nueva, Quijorna, Navalagamella, Villamantilla y Valdemorillo, gobernados por diferentes partidos políticos. Hay, al menos, otros cuatro que se han interesado por la fórmula para sumarse al convenio. Todos se encuentran en una zona comarcal en la que las distancias que separan unos pueblos de otros son muy reducidas.

De hecho, para que la filosofía del 'macromunicipio' tenga éxito es fundamental que los pueblos que formen parte de él estén cerca. En el caso de los siete pueblos madrileños, ninguno de ellos se encuentra a más de 15 o 20 minutos de los demás. Según Borja Gutiérrez, la proximidad es necesaria "para que la movilidad del vecino realmente sea útil, factible y apetecible. A los vecinos se les incentiva para que utilicen en otro pueblo una infraestructura que no tienen en el suyo, siempre que el acceso sea sencillo y rápido".

Todos se benefician

Cumpliendo el requisito de la cercanía, el 'macromunicipio' se presenta como una opción viable para los pequeños pueblos. No hay coste adicional para los ayuntamientos, mientras que los beneficios son importantes no sólo para el ciudadano sino para los propios consistorios. El alcalde de Brunete argumenta que se "genera una optimización de los recursos municipales. No hay necesidad de iniciar la construcción de ninguna infraestructura si la tengo en el pueblo vecino que está a cinco minutos, y todos mis vecinos se van a poder beneficiar de ella como si fueran vecinos del propio municipio de origen".

No hay que olvidar el beneficio económico que repercute a los ayuntamientos un mayor uso de sus instalaciones deportivas o culturales. Solo para las arcas de Brunete, con unos diez mil habitantes, la puesta en marcha del 'macromunicipio' le ha generado un ingreso adicional de 70.000 euros en un año. "Para nosotros es una cifra importante", admite Borja Gutiérrez. "Y no solo el aumento de ingresos, sino que se generan nuevos puestos de trabajo. Por ejemplo: en nuestra piscina cubierta, al tener una mayor demanda con vecinos de otros pueblos, tuvimos que contratar a dos nuevos profesores. Y al final, quien utiliza los servicios deportivos y culturales del municipio, termina consumiendo en los comercios de la localidad".

Un proyecto ambicioso

El convenio de los siete municipios madrileños contempla ir más allá de esta primera fase que se ha puesto en marcha. En lo que se ha hecho hasta ahora, no había ninguna pega legal puesto que todo se circunscribe al ámbito de las competencias municipales. Pero el 'macromunicipio' tiene entre sus proyectos la mejora del transporte interurbano entre los pueblos firmantes; la movilidad de funcionarios, como los arquitectos, para que puedan trabajar en todos los municipios; o el mantenimiento en común de la seguridad local. Para estos últimos aspectos, al tratarse de asuntos que sobrepasan las competencias del propio ayuntamiento, el 'macromunicipio' necesita el visto bueno de otras administraciones superiores, como la autonómica o la estatal, para poder ponerlos en marcha.

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