Miércoles, 02 de Diciembre de 2020

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FESTIVAL DE CINE DE VENECIA

'El Clan', la metáfora de la dictadura

La cinta argentina, que ha batido récords en la taquilla de aquel país, conquista Venecia con una mezcla de thriller y drama familiar basado en un suceso real en los albores de la democracia argentina

VENICE, ITALY - SEPTEMBER 06:  Peter Lanzani, director Pablo Trapero and Guillermo Francella attend a photocall for 'El Clan' during the 72nd Venice Film Festival at Palazzo del Casino on September 6, 2015 in Venice, Italy.  (Photo by Dominique Charriau/WireImage)

VENICE, ITALY - SEPTEMBER 06: Peter Lanzani, director Pablo Trapero and Guillermo Francella attend a photocall for 'El Clan' during the 72nd Venice Film Festival at Palazzo del Casino on September 6, 2015 in Venice, Italy. (Photo by Dominique Charriau/WireImage) / Dominique Charriau (WireImage)

Desde 2001, año de la gran crisis económica argentina, el cine de aquel país lleva transitando el lado oscuro de un país que, como el nuestro, ha sufrido golpes de estado y dictaduras sangrientas. Pablo Trapero es uno de los cineastas argentinos que más se ha implicado en buscar el origen de esa oscuridad. Elefante blanco, Carancho, Leonera, son ejemplos de un cine que ha mezclado reflexión social y entretenimiento.

Con El Clan, Trapero indaga en la hipocresía de una clase social que disfrutó de total impunidad en la dictadura de Videla y que la fue perdiendo progresivamente con la llegada a la democracia. “Hay muchas realidades que pasan hoy en día y tienen mucho en común con lo que cuenta la película, sobre todo la hipocresía, de creer que el problema es de otro”, decía Trapero en rueda de prensa, tras recibir aplausos en la proyección.

La cinta, producida por los hermanos Almodóvar, ha reunido a dos millones de espectadores argentinos en solo tres semanas de exhibición. Cuenta la historia real de una familia de clase media, los Puccio, cuyo patriarca secuestraba, extorsionaba y mataba a miembros de familias acomodadas de la sociedad bonarense con la complicidad de las autoridades. Arquímedes Puccio había militado en una organización violenta de ultraderecha, había colaborado con las desapariciones de militantes de la izquierda durante la dictadura. Un día realizó uno de esos secuestros por motivos económicos y el acto se convirtió en costumbre. "Lo que más me fascinaba era la resistencia de la gente del barrio a creer que era cierto, de los compañeros del club de Alejandro, que era un jugador de rugby famoso, un tipo realmente querido en el club", añadía el director. 

El acierto de Trapero es la combinación de escenas de gran dureza y tensión narrativa, como los secuestros o la detención, con las escenas familiares y luminosas, que muestran a una familia perfecta y numerosa, que reza y prospera unida, pero que actúa bajo los ademanes autoritarios del padre, un Guillermo Francella espectacular. Thriller, drama y una fotografía que huye del gris con la intención de mostrar que el mal se haya detrás de cualquiera. Sin embargo, la cinta exige un esfuerzo por parte del espectador; ya que la relación política tan solo se esboza y lo que prevalece es el thriller a lo Scorsese.

“Esta familia es un síntoma de esta época y refleja lo que pasaba en esos años”, señala Trapero. La historia cruenta de esta familia es la metáfora perfecta de la dictadura argentina, que recuerda demasiado a la nuestra. La banalidad del mal de Hannah Arendt está latente en esa madre cocinando el menú para el secuestrado, en esa hija que oye los gritos y sigue con los deberes o en ese hijo, estrella del rugby nacional, que se encarga del seguimiento de las futuras víctimas, o los otros hijos que se van al exilio porque no soportan la realidad familiar. “Gente que mira a otro lado, que cree que no tiene responsabilidad”, algo que para Trapero enlaza la cinta con la actualidad.

Menos éxito ha tenido el italiano Luca Guadagnino con A bigger Splash. La cinta ha sido abucheada, aunque aplaudidas dos de sus estrellas: Tilda Swinton y Ralph Fiennes. Es la historia de cuatro personas abandonadas en la isla de Pantelleria, cercana a Sicilia. Dakota Johnson y Matthias Schoenaerts comletan el reparto de una propuesta demasiado arriesgada, como viene siendo habitual en el director de Melissa P y Yo soy el amor, que no parece del todo acertada al hablar de una especie de naufragio de cuatro roqueros en plena crisis existencial en una isla europea que sufre en la actualidad la tragedia de los refugiados . El único comentario político ha sido el de Swinton: "Dejemos de llamarles inmigrantes, estamos tratando con refugiados", ha pedido la actriz que no pronuncia una sola palabra en toda la película.

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